Una Semana de Belleza, Nostalgia y Horror en México.

Una Semana de Belleza, Nostalgia y Horror en México.
Modelaje: Iliana Rey

“La evolución radica en la diversidad y no en la segregación, y la diversidad tiene su base en la discriminación y al mismo tiempo en la unificación; conceptos que en realidad no son opuestos sino caminan de la mano hacia esta evolución…”
Michel Foucault.

-Historia de la Locura.

Nuestro Homenaje; Miedo y Adoración a la Muerte.

Si existe alguna relación complicada, a nivel emocional, social e individual, y la cual va más allá de toda cultura, y es posiblemente el motor de todas ellas,
es nuestra relación con aquello que llamamos muerte.

Independientemente de la cultura, la muerte ronda entre nosotros; muchos le tememos, muchos le rinden homenaje como a una especie de deidad; muchos la asocian con el miedo, otros incluso con el amor, la tristeza, pero el hecho absoluto es que está presente, y sin nuestra capacidad como humanos de ser conscientes de estar vivos no hubiera surgido el estar conscientes de que también vamos a morir , y si observamos toda cultura, esta relación es la raíz de ese gigantesco árbol que llamamos “mundo” y de todas sus ramas: filosofías, religiones, alimentación…

Escena de un funeral en la célebre serie de TV Six Feet Under (2001-­2005) de Alan Ball y lanzada por la cadena HBO. La serie nos muestra un sinfín de perspectivas de la muerte y la vida, abordándolas existencialmente y haciendo alegoría a religiones y filosofías a lo largo de todo el melodrama.
Pasaje del Libro de los Muertos, escrito hace más de 5000 años. En la imagen las almas le rinden homenaje a Osiris. Los primeros acercamientos como cultura hacia la búsqueda de la respuesta a “¿Qué sucede al morir?” comenzó en el antiguo Egipto.

Y es que esto va más allá de la muerte, se trata de lo desconocido, de aquello que no podemos comprender, y es que como decía Edgar Allan Poe, podemos comprender científicamente la muerte, pero no podemos comprender el porqué morimos desde un punto de vida existencial.

Cuando hacemos homenaje a la muerte, lo que estamos haciendo es hacerle homenaje a aquello incomprensible, y dado que nuestra realidad es creada por nuestro lenguaje, todo aquello que es incomprensible es un monstruo, y cuando el ser humano se topa con un monstruo, este es temido y hay dos opciones: lo adoramos o lo matamos…

Pero no podemos matar a la muerte

Escena de Batman Vs. Superman: Dawn of Justice (Zack Snyder 2015) en la que Clark Kent rescata a una niña en Ciudad Juárez antes de morir incendiada. Para los progresistas “imperialismo yanqui”, para los conocedores, el simbolismo muerte-­‐miedo-­‐adoración-­‐mesías.

Los Estados Unidos y México, tan cerca el uno del otro…

SÍ… Somos vecinos de la gran potencia, su patio trasero para muchas cosas, y sin embargo mantenemos nuestra cultura, algo que a dichos vecinos les fascina, y no es que ellos no tengan la suya (todo lo que hace una sociedad es cultura), y no defenderé su tendencia imperialista, pero tal y como comentaba anteriormente: el miedo a lo desconocido, la catarsis que nos causa la consciencia de nuestra finitud, el monstruo de la muerte, va mucho más allá de nuestro desordenado país y la máquina de guerra del gobierno estadounidense; cada individuo, estadounidense o mexicano, tiene la relación con la muerte de la que hablaba al principio, y al mismo tiempo con la adoración de un mesías que nos abstenga de la ansiedad que ella provoca.

Curiosamente no sólo somos sus vecinos en tiempo, sino que culturalmente el homenaje que se rinde al monstruo de la muerte en cada país tiene fechas muy cercanas y cierto parecido: nosotros con el Día de Muertos rendimos tributo a ella y a aquellos que quisimos que ya han fallecido (quienes según la tradición vienen a visitarnos en la madrugada del 1ro y 2 de Noviembre), nostalgia y adoración; nuestros vecinos rinden homenaje al terror durante el Halloween, y a todo lo desconocido: el monstruo tiene diferentes disfraces: el vampiro, la bruja, el zombie (el 31 de Octubre)…

Pero ambos nos burlamos un poco de él (nosotros con La Katrina, las Calaveras de Azúcar, y las Calaveras Literarias; ellos con la tradición de vestir a los niños con disfraces, Jack O’ Lantern y el Trick or Treat

Tan cerca el uno del otro en espacio y tiempo, era imposible que estas tradiciones no se sincretizaran; el imperialismo estadounidense nos trajo el Halloween y nosotros les llevamos el Día de Muertos a través de su propia fascinación por México y la migración…

Aquí quisiera señalar dos ejemplos claros de este sincretismo. No en todo el país pero por lo menos en la Ciudad de México se festeja el Trick or Treat, sólo que aquí le llamamos Calaverita; los niños esperan (y me incluyo) todo el año para disfrazarse y se esperan las delicias culinarias de la época.

Si en nuestro país vecino el disfrazarse de monstruos es la manera en que aceptan satíricamente al monstruo de la muerte, en México tenemos la tradición literaria de las Calaveras, tradición poética mexicana en la que hablamos supuestamente sobre o desde la muerte con tintes cómicos, Me he tomado la molestia de escribir, para esta columna, la mía propia, sin embargo no pude ser ortodoxo (no en pleno siglo XXI).

Mi Calavera (A Media Noche)

A media noche despierto me encontraba,
Loco, ansioso y ebrio en aguardiente,
Culpando al corazón cruel de mi poesía
ensangrentada, la cual de mis latidos
errantes abusaba,
Llorando la falta de húmedo amor,
creyendo estúpida y mortíferamente en
infierno, el cielo y mi maldita suerte,
Cuando acostado seco en mi lecho, con
revolver en mano, sentí algo a mi lado,
Un algo cuyos labios a mi oído
lentamente acercaba,
mientras con sus manos mi espalda
acariciaba,
La escuché sutil, distante, fría,
Y aún sin voltear aterrado y aferrado
al revolver supe quién era,
Bastarda hija de Xiuhtecuhtli y de Ah’
puch,
Una voz que dulcemente susurraba con
su olor a tierra eterna:
“Vive, vive, vive…”
Era mi muerte…

Jack O’ Lantern, nuestro turista en México…

¿Quién en México no conoce la famosa calabaza de Jack O’ Lantern? ¿Quién no las relaciona en estas fechas? ¿Compramos todo para poner nuestros hermosos altares y también colocamos uno de estos? Jack O’ Lantern es tal vez el personaje característico de Halloween. Un Jack-O’-Lantern toma su nombre de un fenómeno conocido como “fuego fatuo” (will-o’-the-wisp en inglés) que consiste en la inflamación de ciertas substancias animales o vegetales en estado de putrefacción.

Su origen se haya en un antiguo ritual practicado por los druidas que habitaban las islas británicas y parte del norte de Europa. Los druidas creían que en una determinada noche del año, los espíritus de sus enemigos asesinados en batalla regresaban para vengarse, así que extraían las vísceras de las cabezas de estos, provocaban el fuego fatuo dentro de ellas, y esa noche las colgaban fuera de sus chozas con la idea de que el espíritu no podría entrar.

Con la llegada del cristianismo y su método de expansión y colonización cultural, mediante la adaptación de los ritos “paganos” a su propia estructura, dicha noche se convirtió en la All Hallow’s Eve (Noche de todos los Santos) y con el tiempo en lo que

hoy conocemos como Halloween. Dada la naturaleza supuestamente moral del cristianismo, las cabezas de los enemigos fueron remplazadas por calabazas.

En la tradición de Halloween se extrae el contenido de las calabazas y se preparan dulces y diferentes alimentos que pueden variar según el lugar, se provoca el fuego fatuo dentro de ella, y se hacen agujeros en la cáscara de modo que emule un rostro (fiel recordatorio del ritual druida original), y es así como tenemos un Jack-O’-Lantern.

Según el historiador David J. Skal, no se sabe exactamente quién o cuándo se le dio este nombre a la tradición. Debido a la migración europea a América del Norte, éste se ha convertido en un festejo tradicional de suma importancia a través de los siglos y casi propio de los Estados Unidos, aunque debido a su política imperialista se ha ido expandiendo a todo el mundo, personalmente ya que no existen ni el bien ni el mal en mi humilde opinión, esta es una consecuencia positiva de dicha política.

En la tradición de Halloween se extrae el contenido de las calabazas y se preparan dulces y diferentes alimentos que pueden variar según el lugar, se provoca el fuego fatuo dentro de ella, y se hacen agujeros en la cáscara de modo que emule un rostro (fiel recordatorio del ritual druida original), y es así como tenemos un Jack-O’-Lantern.

Según el historiador David J. Skal, no se sabe exactamente quién o cuándo se le dio este nombre a la tradición.

Debido a la migración europea a América del Norte, éste se ha convertido en un festejo tradicional de suma importancia a través de los siglos y casi propio de los Estados Unidos, aunque debido a su política imperialista se ha ido expandiendo a todo el mundo, personalmente ya que no existen ni el bien ni el mal en mi humilde opinión, esta es una consecuencia positiva de dicha política.

En México, debido a que el Halloween y el Día de Muertos son vecinos de tiempo se celebran ambos festejos, y Jack-O’-Lantern comienza a formar parte de los altares de Día de Muertos, los cuales (como mencionaba antes) hacemos con la creencia de que aquellos que no están ya con nosotros regresan esa noche a visitarnos.

Como dato curioso, la calabaza que se usa para hacer un Jack-O’-Lantern no forma parte de la cocina o la cosecha tradicional mexicana.

La Catrina, turista en Halloween…

La Catrina, originalmente llamada “Calavera Garbancera”, es un personaje paródico creado por el dibujante mexicano José Guadalupe Posada en 1913 para los periódicos subversivos de la época.

Con este personaje, Posada pretendía satirizar a las mujeres de clase alta que durante el Porfiriato (principios del siglo XX) pretendían esconder sus rasgos mestizos o indígenas usando atuendos europeos, particularmente de estilo francés. En aquella época, las “garbanceras” eran mujeres de estratos sociales bajos que usaban vestidos europeos para llamar la atención de las mujeres de alcurnia y poder vender sus garbanzos, frutas y demás.

Años más tarde, Diego Rivera la pintaría junto a su creador en su mural “Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central” y sería él quien le diera el nombre de La Catrina a la “Calavera Garbancera.

Sueño de una Tarde Dominical en la Alameda Central, mural creado por Diego Rivera en 1947 y en el que el pintor mexicano renombra al personaje creado por Posada unos 20 años antes como La Catrina.

En los años 20, cuando comenzara a celebrarse en forma el Halloween (All Hallow’s Eve) extranjero en México junto con el Día de Muertos, las mujeres comenzaron a disfrazarse de La Catrina, lo mismo que de brujas, vampiresas, fantasmas y demás horrores relacionados con esta noche. La influencia que dejó el Porfiriato por el gusto hacia lo extranjero fue algo clave también. Don Porfirio también atrajo la mirada extranjera a México, y era lógico que nuestro vecino volteara a vernos primero, esto y la migración masiva latinoamericana del siglo XX llevó los altares, las Calaveras de Azúcar y demás. Durante los conciertos de The Grateful Dead en los años 60, se solía regalar Calaveras de Azúcar con LSD.

Siglo XXI… Este sutil sincretismo cultural entre Halloween y Día de Muertos que surgió en los años 20, hace que en México tengamos no un día, sino casi una semana de horrorosa y nostálgica belleza.

Tate Langdon (Evan Peters), polémico personaje de la serie de TV American Horror Story: The Murder House (Ryan Murphy, 2011) caracterizado como la muerte en un sincretismo estético claro entre lo estadounidense y lo mexicano, antes de cometer una masacre.
He aquí un altar algo especial, dedicado a grandes héroes de guerra que se nos han ido, entre ellos Bill Hicks y María Sabina.
En Yucatán se celebra el Hanal Pixán, prácticamente en los mismos días en que se festeja el Día de Muertos en el resto del país.

La noche del 2 de Noviembre, los meridanos caminan del Cementerio General de Mérida hasta el Arco de San Juan en el centro histórico de la ciudad, mientras disfrutan de los disfraces y la comida tradicional en los altares.

La sátira de la muerte, a medida de una especie de fusión entre reto y aceptación, se nota en tradiciones literarias como los disfraces de Halloween, las Calaveras mexicanas, y en Mérida en sus Bombas (aunque estas no necesariamente pertenecen al Hanal Pixán no se salvan de este festejo).

He aquí una Bomba de mi autoría:

“Al pasar por un panteón, yo vi una calavera,
Y entre tanto puruxón no quise que se me fuera,
Era una boxita linda incluso estando muerta,
Con un mak’ech posando en su hombro comiendo madera,
Y aún estando huesuda supe que había sido güera,
Una chelita dorada de la casta divina ,
Pues cotizada, no se atrevía a mover la cadera…
¡Bomba!”

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sobre el autor

Xavier Bankimaro

Periodista, escritor y filósofo, y poeta.

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