Mr. Ramsey

Mr. Ramsey

Capítulo 2

Foster fue el único testigo de la muerte de papá; él y mamá se separaron cuando yo tenía diez años, y otros seis habían pasado desde entonces.

Aquella tarde, papá mandó un par de mensajes a sus viejos editores. Tenía planeado reservar algo de tiempo antes de hacer oficialmente el lanzamiento de su última novela.

Como hacía cada domingo, durante esos largos años que logró sobrevivir fuera de casa, sacudió a sus seis libreros y apartó con su antiguo cepillo de ropa los hilos dorados del pelo que Foster dejaba al echarse en el forro marino de su único sofá.

A media tarde llamó a casa y me contó algunos detalles de los cuentos italianos que pensaba traducir, me pidió que fuera bueno con mi madre y me deseó tener una buena semana al volver al colegio.

—Ten mucho sexo —me dijo bromeando, cuando estaba casi a punto de colgar—, su misterio forma parte de la vida.

Papá se marchó de este mundo sin saber que en mi caso el asunto del sexo no tendría una verdadera relación con el misterio de la vida. Al menos no del modo como él lo comprendía.

Como hacía cada domingo, por la noche fue a algún cine con la firme convicción de hallar un sitio oscurecido y el pretexto de una historia que pudiera aprovechar para llorar. Era la forma natural con que lograba controlar a los fantasmas que solían acompañarlo desde el día en que volvió de la guerra.

A las once menos cuarto extendió su frazada escocesa en su viejo sofá, mientras oía el televisor para inventarse compañía. Escuchó que se daría El ángel azul pero no quiso corromper al gran recuerdo que guardaba de haber visto aquella cinta proyectada en la gloriosa inmensidad de la pantalla de un cine alemán y rechazó la invitación. Se tendió sobre el sofá, sintió la trufa humedecida del retriever dorado que husmeaba en su cara y se durmió para ya nunca despertar.

Un derrame fulminante quiso ser quien lo alejara para siempre de sus libros y lecturas cotidianas, sus llamadas de domingo por la tarde, su pequeño apartamento, su cine, su llanto, su perro y mi vida.

Papá tenía cuarenta y seis.

Faltaba un mes para que Foster cumpliera tres años.

Era el último domingo de marzo del cincuenta y nueve.

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sobre el autor

Santiago de Arena

Ciudad de México, 1976. Escritor, dramaturgo, actor, editor, director de escena, locutor, conferencista y promotor cultural. Miembro de la Fundación para las Letras Mexicanas, la Enciclopedia de la Literatura en México, la Fundación para el Liderazgo e Innovación Estratégica, la Academia Literaria de la Ciudad de México y la Sociedad Iberoamericana de Escritores. Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México y Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana. Se ha desempeñado en el terreno de la docencia, la dirección y la crítica teatral, la actuación y la coordinación de talleres de formación artística y promoción cultural. Ha participado en diversos montajes escénicos, cortometrajes y presentaciones de literatura en voz alta y de atril. Es autor de aforismos, poesía, ensayo, artículos periodísticos, piezas teatrales y obras narrativas. Entre sus publicaciones destacan la novela La corona de Raquel y la pieza de teatro Después de la lluvia.

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