No hace falta tener una visión de rayos X para ver que no estás haciendo nada bueno”

Superman All Star, Grant Morrison

Cuando se trata de adaptar al cine, ya sea una novela, una saga o algunas historias de comics que tienen un numero de fans capaces de luchar contra todo y contra todos para que se respete no se si la idea original, pero si la “quintaescencia” de la historia en cuestión se requiere de mucho valor, de mucho coraje o de un ego inmenso para que no le importe entrarle al terreno de los mas amados o de los mas odiados dependiendo de los grupos de fans. Tim Burton lo hizo con sus versiones de Batman, que aunque para muchos son grandes películas para los más aferrados, son tan malas que las siguen criticando hasta la fecha, obligando a Burton a reconocer que él no leyó previamente los comics, que su referente fue la serie televisiva de los sesenta.

Por otro lado hay versiones que se alejan por completo de comic -para quedarnos en ese terreno- pero que su calidad debe ser reconocida más allá de su fuente original. Lo que hizo Guillermo del Toro con sus dos películas de Hellboy que crean todo un nuevo personaje que no necesita a su versión original para tener la fuerza necesaria para convertirse en excelentes películas. También podemos mencionar a la versión de los 4 Fantásticos dirigida por Josh Trank -aquí me van a odiar los fanboys más duros- que para muchos es una falta de respeto al comic, a los personajes, una idea mal acabada, incluso muchos cinéfilos no la entendieron, sin embargo como película tiene un buen guion, esta bien dirigida y de no llamarse como se llama, podría haber tenido una mejor respuesta fuera del universo Marvel. Estas dos son ejemplo de que se puede hacer algo bueno, solo basándose en ciertas características de los personajes del comic.

Ahora, desde esta introducción vayamos al objetivo de este intento de ensayo/reseña. Después de una campaña masiva principalmente en redes sociales por parte de miles de fans en todo el mundo que no estaban conformes con el desastroso resultado de la primer versión live action de la Liga de la Justicia, se logró que Zack Snyder retomara un proyecto ya terminado, que como todos sabemos no fue terminado por él, pues por circunstancias de las que no voy a hablar aquí lo abandono, con lo cual la Warner pensó que invitar a Joss Whedon a que la terminara era una buena idea. Primer error. Para el tratamiento que le venia dando Snyder a los personajes con un estilo sombrío, depresivo, Whedon no era el indicado, su estilo característico épico light característico de los Avengers no pudieron empatar. Este fue el primer fracaso, que además ya estaba más que anunciado cuando llego Joss hacerse cargo del proyecto.

Hubo un segundo intento, con un director´s cut que intenta corregir todos los errores con un aumento de escenas, sin una edición clara, solo tratando de emular el rescate que el propio Snyder hizo con su versión de Batman vs Superman. La falta de coherencia de la edición, el sinsentido con el que la presentaron fue su segundo fracaso. Hasta aquí podríamos entender que la JLA ya había dado lo que tenia que dar. Tenia que quedarse como otro intento más de DC de darles a sus fans una live action más o menos decente.

No contábamos que al no estar conformes harían todo un movimiento, al parecer mucho más exitosos que cualquier movimiento en pro de los Derechos Humanos. Se hicieron presentes para pedir que Snyder les diera su versión. Lo consiguieron. Warner pudo llegar a un acuerdo con el director y en marzo se presento en muchas plataformas de video por streaming la versión de Snyder. Una versión de cuatro horas, de las cuales han salido tanto sus detractores, como sus defensores.

Justo aquí es donde inicia el debate ¿era rescatable y necesaria esta versión después del desorden y el fracaso que ya era esta película? Si lo vemos en términos de ganancias puras y llanas, claro que lo fue. La cantidad de dinero que ha dejado en estas semanas desde su estreno es considerable. Si lo vemos desde una perspectiva cinematográfica me gustaría mencionar dos puntos. Primero: mas duración no la hace mejor. Una buena historia se puede contar en menos tiempo y si esta bien dirigida, es suficiente. Una versión de cuatro horas solo demuestra la incapacidad de una buena edición, que es parte fundamental al hacerla. Segundo: el trabajo de hacer películas, aunque sea la visión del director la dominante, es un trabajo colectivo donde cada una de las partes involucradas, ya sea la edición, el vestuario, el sonido y un largo etcétera tienen mucho que decir. En este Snydercut queda claro que lo que predomino fue el ego del director -cosa normal, si miles de personas piden que retomes un proyecto, cualquiera pierde el piso- pasando por encima de sus compañeros. Esto hace que la JLA tenga una visión única, perdiendo la esencia de todo lo que se quería y podía contar.

Hagamos un paréntesis. La recuperación por parte de Snyder de los personajes protagónicos, dándoles la profundidad que se merecen, poniéndolos a la altura de lo que son es una recuperación exitosa y solo por eso vale la pena verla. Claro, si te gusta el género de películas de hombres en mallas, citando a Alan Moore. Wonder Woman pasa a ser una líder nata del equipo y no solo la cuota de género, Cyborg, logra esa personalidad oscura, compleja, Flash que -spoiler alert- literalmente salva el día, pasa de ser un patiño cómico a ser el héroe por derecho propio. Cerrando el paréntesis debo decir que aunque la película no es mala, abusa de algunos recursos sin sentido. Como por ejemplo la cámara lenta, los héroes viendo al horizonte, la falta de edición que la hace absurdamente larga por lo que tiene muchas escenas innecesarias, tantas que la llegan hacer aburrida -a menos que sea muy fan-y sigue quedando inconclusa.

La liga de la justicia Snydercut, en este tercer intento de corregir todos los errores que tiene es solo una versión ego maníaca por parte del director que en realidad no aporta nada. Para algunos puede ser excelente, épica, para otros simplemente buena, para otros mala, para mi es innecesaria.