Han pasado casi seis años desde que me cautivó por primera vez ‘Sleaford Mods’ en “Jobseeker”. Un hombrecillo presionó la barra espaciadora de una computadora portátil y escupió un instrumental arenoso, mientras se balanceaba suavemente, con una pinta en la mano. Otro tipo soltó unas líneas feroces sobre ser un explorador de empleos, que me recordaron a Houellebecq, ¿en qué fiestas me cuelo?

En 2020, ‘Sleaford Mods’ presenta “Spare Ribs”, un testimonio de los hechos –completamente contradictorios– de que los chicos han crecido mucho y, sin embargo, han cambiado tan poco.

El tono del álbum es familiar: simple y agudo, humorístico y humanista. Los fundamentos son que Jason Williamson y Andrew Fearn se preocupan, y están cada vez más frustrados porque el gobierno conservador no lo hace (“We’re all so Tory-tired”, dice Williamson en ‘The New Brick’), y que un sencillo instrumental actuará como un lienzo encantado para que sus mensajes se difundan es un golpe fuerte para la derecha.

Para melodías pegadizas yuxtapuestas con letras groseras y cargadas de improperios, no es necesario ir más allá de la brutal ‘Elocution’, en la que Williamson proclama: “I wish I had the time to be a wanker just like you / And maybe then I’d be somewhere lovely and warm, just like you”. Es un derribo incansable de políticos privilegiados que viven en el lujo, a medida que el país cae aún más en la pobreza, y resume lo que berrean los ‘Sleaford Mods’.

Es su disco más musical hasta el momento, con una instrumentación más bohemia, así como las características vocales de ‘Amyl and the Sniffers’ (Amy Taylor) y la prometedora mamacita de Billy Nomates, lo que agrega más emoción a lo que es ya un brillante álbum de ‘Sleaford Mods’.