Abkco Films.

El pasado 19 de marzo Abkco Films anunció el lanzamiento de la remasterización de tres clásicos en formato físico del creador chileno Alejandro Jodorowsky presentadas en BRD en versiones 4K, se trata de “Fando Y Lis”, “El Topo” y “La Montaña Sagrada” las cuales se pre-lanzaron el año pasado en un limitado boxset que incluía; carteles, postales y horas de material extra entre otros alicientes que lo convirtieron en objeto escaso y deseado. Para este año las películas se presentan en forma autónoma en un tiraje amplío con la distribución que merecen semejantes piezas subversivas las cuales parecen no envejecer, si bien las copias clandestinas que circularon por más de tres décadas fueron el manantial del que generaciones bebieron, la morbosidad de los formatos de alta definición provocan nuevas lecturas permitiendo apreciarlas en su máximo esplendor. 

“Ya sabes lo que debes hacer, no necesitas a nadie, eres un maestro.”

A inicios de lo setenta Alejandro logró un trato con Allen Klein —manager de Los Beatles y los Rolling Stone entre otras fáusticas superstars— quien por recomendación de Lennon y Ono compró los derechos distribución de la cinta “El Topo” material que en aquellos días inició el fenómeno de las “midnight movies” conocida como la primera película de culto tuvo gran recibimiento por la comunidad “vanguardista” lo cual impulsó a Abkco —productora y sello de Klein— a invertir en el próximo proyecto de Alejandro;  “La Montaña Sagrada”, esto beneficiaría ampliamente el alcance de su obra, desgraciadamente Allen y Jodorowsky se enemistaron encapsulando las cintas por décadas dejándolas en el “limbo legal”, demandas y juicios fueron necesarios para aclarar quién era el “propietario” de esos materiales… 

Fue hasta el siglo XXI que resolvió el asunto, lo que permitió por allá del 2007 las primeras ediciones oficiales a través de Abkco Films, las nuevas entregas (2020/2021) se presentan en versiones en 4K que explotan los colores del deslumbrante ritual de gamas y acentos en el arte de la modulación lumínica, ambiciosa simetría, su abrazador simbolismo y el manejo del tiempo-espacio abren el chacra que se encontraba inactivo, la bocanada de salvia que expande y estimula los nervios espinales liberando la información oculta de sus códigos, la absoluta belleza de los colores vivos restaurados a partir de las cintas de 35mm y en el caso de “El Topo” presentada en aspect ratio de ( 1.85:1 ) que fue como el autor originalmente la había visualizado ya que buscaba fuera una afrenta a Sergio Leone. 

El Topo.

La creación de un monstruo… 

De los axiomas radicales explotados en las tradiciones del dios PAN, el “Movimiento Pánico” se edifica a partir de la brecha generacional entre los últimos surrealistas y una nueva generación de artistas listos para utilizar los tabúes como afiladas puñaladas a la razón, el dios Pan, producto del abuso; exiliado, marginado y antisocial explota y tergiversa conceptos como el respeto, la ley, el rechazo y el arte de vivir. Fernando Arrabal, Alejandro Jodorowsky y Roland Topor son los principales ejes fundadores de dicha escuela que buscaba la destrucción del pensamiento mientras complementa los avances desarrollados en los mundos del dadaísmo, el surrealismo y la patafísica. 

Alejandro convertía algunas de las novelas y textos de Arrabal en puestas en escena, llegó a México en 1959 como parte de la compañía de Marcel Marceau buscando las llaves de la mutación del formato, comúnmente llamada “adaptación” las ideas al cambiar de medio y recipiente se perciben y conservan con distintos resultados, la constante digestión del contenido se revela con nuevos significantes haciendo de la experiencia y del proceso una de las mecánicas más valiosas. También trabajó como maestro de pantomima en Instituto Nacional de Bellas Artes gracias al apoyo de Salvador Novo, ágilmente se relaciona con la escena bohemia mexicana, su ego y ambiciones artísticas eran grandes, no pensaba quedarse atrás con las otras expresiones que buscaban reinventar el arte a partir de la destrucción del mismo, como el fluxus y el accionismo vienés, escenas radicales con los que se careaba el Movimiento Pánico.  

Hoy Alejandro tiene mala fama en muchos aspectos, es el fruto de una carrera sumamente radical y ofensiva encaminada en el sentido opuesto del río de mierda de la convencionalidad occidental, lo que parecía vanguardista e innovador en los setenta hoy puede ser incomodó, siniestro y totalmente inapropiado, el mundo, su moral y economía siempre se encuentran en constante cambio, también el arte en cuanto a impacto y representación en el tiempo/espacio se encuentra en constante mutación. Concentrémonos en su cine, de lo salvaje y puro, de la crudeza y violencia encriptada, de la multi perplejidad; remix de tradiciones, religiones y cultos, de elementos tomados de todos rincones para formar algo absoluto, totalmente irresponsable, políticamente incorrecto, imágenes completamente invadidas por el deseo y la pasión de mostrar algo distinto, la libertad como alternativa al entretenimiento, a la vida misma como la conocemos, el cine como la máxima herramienta de expresión artística, esa disciplina que exige arrebatar lo mejor de otras tradiciones para materializar una visión tetradimensional, un suspiro del aliento de eternidad, todas esta cuestiones se pueden apreciar en distintas facetas del cine de Alejandro Jodorowsky.

 Su carrera está llena de rumores, mitos y escándalos, la mayoría inventados por él mismo, otros deslizándose como bolas de nieve que se convierten en terribles aludes que en ocasiones han impactado contra su reputación como humano y artista, esto es producto de quebrantar todo lo estipulado, de limpiarse el culo con las reglas y de escribir con mierda en las paredes de la “normalidad” es por esto que se ha convertido en un personaje problemático que conforme pasa el tiempo incomoda más y más.

Fando y Lis.

Su obra debe comprenderse como un todo, con éxitos, derrotas y errores; el eje de su charlatanería es la  modulación de su pasado, presente y futuro, el poder del rumor insertado en el imaginario colectivo, pensemos por un momento en otros gurús de la cultura subterránea; Aleister Crowley, Kenneth Anger, Anton LaVey, Carlos Castaneda o Madame  Blavatsky, todxs acusados de charlatanería de ser farsantes y mitómanos y de contar con una reputación monstruosa con actos bestiales e infames que siempre rodean su auras “malditas”, no obstante, en ellxs está edificada la iluminación, la subcultura, la “ocultura” el estudio de las artes encriptadas, son estos personajes quienes introducen la semilla de la alquimia y el escepticismo a las nuevas generaciones. En aquellos días de la filmación de “El Topo” y “La Montaña Sagrada” Alejandro aseguraba que estaba obsesionado con ver la luz… 

“Cuando llegues a Tar tendrás una corona de oro líquido en la frente y poseerás la llave de todos los laberintos…”

Su primer largometraje fue “Fando y Lis” (1968), llevaba casi una década viviendo en México, se trataba de una adaptación de la caótica novela de Fernando Arrabal, una pieza que sin duda detona el moralismo entre otros sentimientos rancios que están muy presentes en la sociedad mexicana; provocadora, sencilla y brutal, una obra que parece mezclar “Shadows” (1958) de John Cassavetes con “La Edad de Oro” (1939) de Luis Buñuel, me parece fascinante que en una época donde cualquier esbozo de radicalidad está totalmente fuera de oportunidad en México, un extranjero pagano, drogadicto e inmoral (a los ojos del “paternal” y monstruoso gobierno) pueda salirse con la suya y presentar su película en el festival de cine de Acapulco, aún más extraño que con su CV cargado de más de 100 obras teatrales puestas en escena —muchas de ellas de una sola exhibición y clausuradas el día del estreno debido a su naturaleza explícita, violenta y sexual— se haya logrado finalizar y presentar la película. Recordemos que ese mismo año sucedió la masacre estudiantil en Tlatelolco efectuada en La Plaza de la Tres Culturas, donde el gobierno asesinó brutalmente a cientos de estudiantes que se encontraban manifestándose, dentro de este contexto me sorprende que Alejandro haya podido materializar su sueño, hay que decirlo, México además de su gobierno ultra corrupto y asesino, es un país arraigado en las tradiciones más machistas, misóginas, homofóbicas y católicas de Centroamérica.

El rumor de que el Indio Fernández (realizador mexicano) lo amenazó con un arma fue inventado por ambos, sin embargo, sí fue cierto que la película se recibió con asco y desaprobación por parte del jet set mexicano, la cinta estelarizada por dos actores parte de su última obra de teatro; Diana Mariscal (Lis), Sergio Kleiner (Fando) acabaron siendo los estelares.

Fando y Lis.

“Había montado la novela de arrabal ya en dos ocasiones, ambas distintas, así que me basé en mis dos versiones para hacer una tercera”

El hecho de que Alejandro hubiera trabajado la novela en momentos distintos lo aventajaba en el desarrollo de distracciones que dan contrapunto a la narrativa de la cinta creando una vivencia intermitente que sin duda marcó un antes y después en el cine mexicano, si bien Buñuel tenía años haciendo lo suyo recordemos que Jodorowsky representa a la siguiente generación de post-surreales, los pánicos, se trataba de continuar la exploración de aquel discurso que habían iniciado los dadas….

“El topo es un animal que cava bajo tierra buscando el sol: cuando lo ve, queda ciego.” 

Jodorowsky como la criatura subterránea que emerge de la tierra a la esfera “pop”, fue fulminado por esa luz, la que estaba tan obsesionado por encontrar, su trabajo en “El Topo” representa el inicio de su mito, filmada en México en el Cañón de la Huasteca y las Grutas de Villa García en Nuevo León y Bavispe y Sierra Pinacate en Sonora, la construcción de un personaje que se diluye en su interior para emerger en nuevos recipientes, así como Ziggy Stardust o Charles Manson, el viaje circular al epicentro del Yo y la asimilación y destrucción de los demonios que no permiten actuar con plena libertad y satisfacción. Si bien ha sido mencionada como “pieza vital de la subcultura es innegable lo cerca que está de serlo, una año después Dennis Hopper estafaría a Hollywood con su película “The Last Movie” (1971), fracaso comercial y éxito de la subcultura acid western filmado en Chinchero y Cuzco, Perú pieza influenciada directamente por Alejandro, siendo este, invitado a editar el montaje de la cinta que Dennis revisó y luego desechó para hacer su propio corte final, Lennon y Ono tenían listos su cortometrajes “Fly” y “Erection” estaban más cerca de la visión warholiana de cámara fija y explotación conceptual, bastante alejados de la visión del Tarot de Alejandro, ambos impactados con el estilo Jodorowskyano vieron la oportunidad de proyectar sus piezas junto al “El Topo” cinta que en verdad parecía algo nuevo e inusual, totalmente cargado de espíritu donde la mezcla de realidades trabajadas con diferentes tratamientos de señal junto a la modulación de simbolismos guiados por respectivos universos que en ocasiones se estrellan y crean vibraciones al interior de nuestro ser, la leyenda de un infame renegado que busca a los cuatro maestros de revolver para asesinarlos y ser el mejor, un viaje en espiral a través del interior del spaghetti western original.  

“El Topo” es brutal en todo el aspecto iniciando por el fuerte papel que tiene su hijo Brontis Jodorowsky, quien entonces de siete años ya realizaba escenas de gran impacto visual y emocional, muchas de ellas violentas, esa forma de involucrar a su familia en gran parte de su obra es una cualidad de su universo donde las tradiciones, rituales y creencias se siguen de manera puntual, la remezcla familiar, el edit y el remix de personalidad, un núcleo dedicado al arte y a las metodologías de modulación del impacto traumático, en este terreno el uso y abuso de personas con discapacidades o malformaciones son ejes que pueden ser considerados pitch shifters de la cinta, inmediatamente nos ingresa a microuniversos donde nuestras reglas, valores y códigos no significan nada.    

El Topo.

“Sabemos que las personas desean ser amadas, no por lo que son, sino por lo que aparentan ser. Por eso hemos creado una gama de máscaras.”

En 1973 presenta “La Montaña Sagrada”, lo que desde mi visión personal es su punto más alto y la que tiene los mejores beneficios de la reestructuración de color en 4K, dos universo mezclados barajando realidades, en la primera; un vagabundo que se confunde con Cristo se aventura con el gran maestro —encarnado por el mismo Jodorowsky— para transformar su mierda en oro, en la segunda; ingresamos al showroom del “iluminado” el cual guía a un grupo de capitalistas por un viaje de autodescubrimiento mostrando mundos y planetas donde la descomposición humana ha alcanzado niveles admirables. El simbolismo trasciende a grados inimaginables y esta pieza es digna de compararse con “The Color of Pomegranates” (1969), del euroasiático Sergei Parajanov o con la cinta yugoslava “Sweet Movie” (1974), de Dušan Makavejev, piezas únicas que funcionan como Keygen de la “sociedad moderna” que abren las puertas a su miedos mitos y enfermedades, en “La Montaña Sagrada podemos apreciar algunas estructuras mexicanas que aún se mantienen de pie como el Palacio de los Deportes el cual se inauguró en 1968 para dar sede a los juegos olímpicos, esa concha metálica que figura el cadáver de una tortuga mecánica, y una de las torres de Satélite (la roja), esta última funcionando como la verga erecta bañada en sangre donde se encuentra meditando el gran maestro, ambas edificaciones presentadas aisladas de su contextos y ambientes adquieren presencia y fuerza como sitios emblemáticos de un mundo que ya no existe. 

El papel de vagabundo estaba pensado originalmente para George Harrison, a quien le fascinaba el guión y deseaba ser parte, sin embargo pedía al director retirara la escena donde lo bañan en una fuente junto al hipopótamo bebé, la secuencia exigía un primer plano de su ano, Harrison decía que sería imposible, Alejando trató de convencerlo explicándole que mostrar su ano al mundo era un acto de suma humildad y que la gente debía conocer un ano como el suyo, el de una persona tan importante como él, por supuesto George se negó y la colaboración no sucedió, años después Jodorowsky se arrepintió de no haber sido más flexible y de no haber contado con la participación del músico en su cinta. 

Su dedicada y asombrosa escena de la conquista de México fue muy criticada, hoy sería imposible filmar algo así; representada por camaleones y sapos auténticos, criaturas adornadas y disfrazadas con todo el outfit mexica para los camaleones y el estilo de soldado español para lo sapos, que brutal y sangrienta batalla de uno de los actos más violentos del continente americano, al final explota Tenochtitlan en una toma que sin pensarlo calcinó algunos reptiles. 

La Montaña Sagrada.

La simetría es posiblemente la más destacada y ambiciosa de su filmografía, la hipnótica escena inicial donde el maestro rapa a un par de iniciadas que en realidad no son actrices, “ambas chicas simplemente se encontraban en busca de una experiencia de purificación” comenta el director en distintas entrevistas de la época. Los movimientos que efectúa al acomodar la navaja y los cuencos de agua son sampleados de las tradiciones de té japonés, de esta forma podemos apreciar como el autor obtiene elementos y rituales de diferentes fuentes para descontextualizar y usar en su propia narrativa. Incluso revelaría en entrevistas que también él buscaba cambiar y que contrató a un chamán auténtico como gurú espiritual, Óscar Ichazo del instituto Arica en Bolivia con el que se sometió semanas a una serie de pruebas y rituales.

La película promete la santificación e iluminación de todos los iniciados que siguen al alquimista el cual los somete a distintas pruebas de desprendimiento, hay ecos muy grandes de artistas británicos como Ken Russell en especial de sus cintas “The Devils” (1971) y “Savage Messiah” (1972). Cuando el final está por llegar el maestro expone a los capitalistas la falsedad de su representación, incluida la misma película, en ese momento Jodorowsky voltea hacía las cámaras y staff  revelando que tan sólo es una puesta en escena y que nada es verdad apelando a la híperficción como naturaleza de la cinta, de esta forma asesina su verosimilitud creando una nueva inhalando las cenizas del universo que construyó durante toda la trama.  

La leyenda cuenta que Alejandro tuvo un accidente en las montañas donde casi muere, esto le abrió la mente y decidió que estaba llegando muy lejos con el argumento de su cinta, por lo cual decidió dar este giro de tuerca. El filme representa el idealismo contracultural, la estética épica y la alegoría política y metafísica del New Age. 

La Montaña Sagrada.

Las tres cintas que más que reseñar exploramos con morbosidad son un manjar en alta definición, no existe crítica o palabras que hagan justicia a la belleza y peso de las contundentes imágenes de “Fando y Lis” “El Topo” y “La Montaña Sagrada”, son más que cine, son experiencias y en todo caso no hay nada mejor que sentirlas por cuenta propia, sentarte, abrir los ojos y la mente y permitir que las imágenes hagan su trabajo. 

Disfruta “Fando y Lis” (1968);

https://bit.ly/3dgCsCS

Disfruta “El Topo” (1979) ;

https://bit.ly/3fd7oGC

Disfruta “La Montaña Sagrada” (1973);

https://bit.ly/3fj8n8g