La década de los 90 estuvo llena de antologías, de sonidos, de lugares, emociones y de canciones que se quedaron eternamente enganchadas a la rebeldía que definió mil y un instantes de nuestras vidas.

El tiempo transcurría en prontitudes anímicas que iban desde un “mixtape” hecho en casa, en un cassette cuya cinta regrabada infinitas veces brindaba todavía 60 minutos de esa música “under” que coreamos hasta el cansancio con los amigos, dando vueltas en un carro, en un toque o en un bar de sospechosa reputación. Eran los años finales del reinado del vinyl, antes del CD, el Mp3, el Ipod. Sin Spotify, Youtube o Soundcloud, Una época en la que la música nos acompañaba en un cassete o a través del formato más puro y sublime, con la fidelidad sonora nunca superado del disco de vinilo.

“El tiempo pasa y nada sigue igual”, dice el famoso coro de “Sentimiento Muerto” y la verdad es que, aunque el tiempo pase y nada siga igual, los recuerdos siguen en nuestras memorias como nuestros más preciados tesoros y a veces también pasan cosas inesperadas que llegan para acompañarnos a evocar nuestro anhelado pasado. Es así, como nace para sorprendernos LP´S CCS, una iniciativa que pretende rendir homenaje a las bandas venezolanas más icónicas de finales del pasado siglo y comienzos del presente, a través de la reedición de sus producciones discográficas más emblemáticas en formato de vinilo.

Un viaje sónico que nos llevará por un recorrido musical desde la vena más punk de “la Leche” y “Reciclaje”, pasando por el ruido industrial criollo de “La muy bestia pop”, el hiphop fundacional de “La Corte”, las mixturas musicales de “Bacalao Men” y “Pan” hasta la experimentación sonora de “Kp9000” y “Babylon Motorhome. El soundtrack perfecto para   nuestros recuerdos de aquellos momentos preciados, de algún toque en Mata de Coco, Rajatabla o el Teatro Nacional, rumbas en El Basurero, The Doors o Rockatanga, o quizás alguna de las miles de noches que pasamos “viendo a ver que hay pa hoy” en El Naturista.

Y es entonces, gracias a esta edición limitada de lujo (tan solo 200 copias de cada álbum), cuando lo más puro del sonido renace en la musicomanía de los amantes de las sonoridades inmortales que acompañaron las rutas de su juventud y dieron miles de motivos para cantar con los ojos cerrados. Entregados a un instante íntimo, puro y sagrado, a la simplicidad avasallante que trae un disco de vinilo, las texturas sonoras que empapan nuestro ser y acarician cada uno de los sentidos, de las emociones. La piel se eriza escuchando la música que te dio más de un motivo para reír, llorar, rememorar, extrañar, cerrar o abrir un ciclo. Cada una de estos vinilos podría ser un capítulo de nuestras vidas, una estación, un puerto seguro y un hogar, las canciones que no dedicamos por celos y las que compartimos con pocos.

LP´S CCS, Es un altar de melomanías, un ritual, una historia hecha pentagrama. Un Delorean criollo en forma de disco con destino a Caracas, nuestra Caracas, la ciudad en la que, como dice uno de los refranes venezolanos favoritos de este tiempo “éramos felices y no lo sabíamos”, Caracas en algún momento de los años 90 del siglo XX.

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