Hace una década, Meghan Remy utilizó una grabadora de cuatro pistas y un micrófono de juguete para producir una colección de rumiaciones musicales demasiado cáusticas e incisivas. Estas espeluznantes, y aparentemente extrañas piezas, se percibían imposibles de afianzar en aquella estática que las rodeaba, pero la tensión en su voz no podía ser más clara. Seis discos más tarde, Remy sigue luchando con esa misma tensión. Ahora, ella utiliza al género del Pop, pero un Pop expresivo, colmado de composiciones detalladas, y un variado elenco de colaboradores para absorbernos a ella, —antes de que el lado más oscuro de su obra nos absorba a nosotros—.

Es ‘In A Poem Unlimited’ una mirada crítica de los abusos del poder, especialmente, aquellos dirigidos a mujeres, por de hombres en los que confían. En “M. A. H.”, Remy entrega la frase: “We can never know the hands we’re in, until we feel them grip / Choking off our air supply, but I don’t cry / Every day I look, every day I see”· Como si fuera una canción de cuna, su voz teatral gira sobre un disco instrumental de ABBA. Son irresistibles las líneas de bajo nebulosas, las rupturas del tambor y la conga, en una la melodía descaradamente elegante. Tu estómago y toda víscera se te caen tan pronto, en cuanto la siniestra letra de las letras parpadea.

Es una elección estilística inteligente, un narrativo hilo conductor que nos lleva a través del álbum —por mucho, el sonido más brillante que Remy ha realizado nunca—. “Velvet 4 Sale” lo abre todo con un suspiro enervado, antes de florecer con los cuernos radiantes y un solo de guitarra impresionante. El ampuloso “Incidental Boogie” hace que el sonido fuerte y silencioso sea más fresco, mientras que la pieza con atmósferas disco de “Rosebud” podría pasar por un viejo artilugio de Kylie ya conocido, si ésta no fuera tan elegante.

El control vocal de Remy lo concreta todo con su ¿moderación?, su salvaje y expresivo rango de gama alta, aunado todo con su misteriosa frialdad. “¡Aceptémoslo!” “¡Admite que todo está relacionado!” grita en “Rosebud”, llamando al oyente para que mire hacia adentro y vea su propia parte en la injusticia. Con unas pocas notas, el álbum hace click en su lugar, dentro de los más fríos corazones. En “Pearly Gates”, ella hace sonar una “sátira” perturbadora, acerca de una mujer que es forzada a tener relaciones sexuales con San Pedro para llegar al cielo ¿les parece familiar?, apoyada por una voz de coraje que se siente arrebatada de Aquemini (‘Outkast’). Eso no parece funcionar tanto, pero la postura de Remy y su esmero en la artesanía vocal, venden completamente esta parábola retorcida.

Mientras que su versión anterior en la disquera ‘4AD’, ‘Half Free’ (2015), usaba pautas de fantasía para evocar su ambiente “pop americano clásico”, ‘In a Poem Unlimited’ emula todo lo real. Sus instrumentos son intemporales, sin género y sin categoría. Esto no es un error. En el último track “Time”, corea: “When there is nowhere there is still time / When there is nowhere there is still time / There is still time, oceans of time”, mientras la banda corre adelante, a paso trotón. Saxofones expresivos, guitarras abandonadas y símbolos de palpitación galopan, fusionando todo el destello occidental de su obra en un enloquecimiento apremiante de siete minutos. ‘A Poem Unlimited’ está a la altura de su objetivo y de su nombre: “un poema ilimitado”. Un reflejo del abuso que lo abarca todo en estos tiempos, una rasgadura en la época, una joya intemporal, un álbum que es tan poderoso como la música Pop puede ser.