Digamos que te refugias en una zona de ambigua comodidad, el entregarse al intuitivo proceso de escuchar música puede dejar más preguntas de las que traías aunque este proceso puede mostrar más conveniencia frente al de la lectura donde los  creadores portan licencia para embarazar lectores con sus  dudas. En cambio, el taller desde donde emanan las creaciones musicales está habitado por herramientas como efectos, atmósferas,  emociones desnudas del traje de la descripción punzante y,  a partir de ahí, nuestro ser completo es el campo de cultivo para semejantes experimentos. De tal forma que, sentiremos o reflexionaremos,  y en algún caso esporádico, ambos resultados.

El Triángulo de Amor Bizarro abre con un delicioso estruendo el álbum, que es comprensible que su título esté literalmente al revés. Al extremo de titular el primer tema como “Ruptura”, escuchamos entre alaridos que dejan claro que “no quiero nada de ti”, un cyborg-industrial salió directo de las  profundidades de la caja torácica de alguno de los mejores álbumes de Ministry (de cuando Paul Baker le brindaba su inolvidable estilo, que dicho sea de paso, se extraña mucho). El final, como el resto del álbum, nos deja abruptamente desconcertados y sólo nos queda levantar nuestra ropa íntima.

Acto seguido, una estela de Dream pop ultra suave se yergue entre sonidos distorsionados y “No eres tú”, desde donde la voz de Isabel Cea nos remonta a las hermosas (aunque oscuras) catacumbas, adornadas por el gancho que le levantaba a uno el alma, aquel canto de la vocalista de Cranes, Allison Shaw.

El duelo entre vocalistas alterna los avances, abriéndole paso al tercer track titulado “Vigilantes del Espejo”, sorprendiéndonos con un giro de estilo que se vuelca hacia un Post-Punk brillante que parece asomarnos hacia la luz (y no precisamente la del final del túnel) invitándonos a olvidarnos de problemas y disfrutar. Algo que podríamos  situar sin problemas en el catálogo de The Cure hacia mediados de los ochentas del milenio pasado.

Un grito de guerra nihilista retumba en el cuarto corte “Canción de la Fama”, en el cual, Rodrigo Caamaño (guitarrista, vocalista y tecladista) levanta la  vista al horizonte y escupe como

“Soltaré un trío de lágrimas

Las embotellaré bajo mi marca

Para cada músico de la rueda

Cada padre de la industria

Cada periodista que no haga preguntas”

Este álbum atrae la atención hacia tantas direcciones contradictorias pero igualmente convincentes, ¿Tratar de formar una impresión equilibrada de él en su conjunto? .Un Triángulo de Amor Bizarro sacudido en una ecléctica amalgama entre el Dream pop, el post-punk ruidoso y la mirada optimista. En cualquier caso, esta dinámica no implica necesariamente una mezcla fluida entre semejantes elementos de los mencionados géneros, sino que estamos hablando de una brusca cópula entre ellos, un tosco ir y venir.

Esto podría sonar como una reacción extrema contrastado con el trabajo anterior de la banda: desde su debut lleno de un fresco estilo Stereolab, la deliciosa adoración distorsionada de Victoria Mística del 2013 y un indie bastante pulido de su último álbum, ‘Salve Discordia’, todos sus álbumes han sido constantes en sus estilos y secuencia una vez que se le encaja la aguja. Pero eso no sucedió con oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ. Este álbum se sale con la suya al voltearlo todo continuamente, entre nuevas formas, para hacer girar nuestras cabezas y dejarnos sin aliento. Esto funciona a favor del álbum; muchos álbumes tienen una secuencia accidentada, pero es raro escuchar uno haciéndolo tan abiertamente que se ve arrastrado a toda costa hacia la excelencia, en este caso, más por la suma de sus partes. Se puede perder la noción de que se está escuchando un álbum pues sus cortes se reproducen como tornados independientes de forma fascinante como pocos.

En “Fukushima”, el sonido de un sintetizador empieza a elevarse por la proa como si fueran el hipnotizador canto de una brigada de sirenas hasta que la bajista Isabel Cea tomar el micrófono se establece como la líder de la manada y nos envuelve con su canto al dejar en claro que.

“…En la periferia No hay nada que perder. Tú eres tu propia amenaza. Se marcan tus manos en la pantalla. Borrando mi nombre De una tajada…”

Queda en claro como ambos vocalistas, bien podrían pertenecer a  bandas distintas y haber salido de álbumes distintos, pero este Triángulo de Amor Bizarro logra de alguna manera trenzarlos en esta  impresionante placa.

ASMR significa “Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma”, y es un fenómeno biológico relacionado con ciertas sensaciones asociadas al bienestar y el placer, hay diferentes tipos, auditivos, visuales, táctiles, etc. Cómo cuando sentimos un hormigueo por todo el cuerpo, desde un roce en la mano por la persona que nos atrae, ir a un campo por la noche y disfrutar del cielo estrellado, hasta ciertos murmullos podrían incluirse, lo importante es que estos “orgasmos cerebrales” son momentáneos, por eso al principio mencionan que únicamente fue un destello, una mano fría sobre el mármol, etc. También hacen mención que a veces las personas pasajeras, que sólo son destellos, podrían ser “más interesantes que toda la historia humana y el universo conocido.” Estas personas pasajeras, fueron, son y serán importantes en nuestras vidas, mucho más que cualquier condición terrena (Costa de Galicia, mares, etc.). Porque a veces lo son todo, cuando lo demás es nada, y por eso, se merecen vivir para siempre. En nuestras cabezas y en las fotos. Pero sobre todo en el ambiente.

La entrega de Cea es asombrosamente hermosa, y la banda junto con ella muestra un dominio de los estilos de reverberación etérea anclados en un territorio acústico íntimo. “Asmr para Ti” es perfecto como pieza central y una gran marca de la banda en un territorio más suave.

Por primera vez en la historia de Triángulo de Amor Bizarro, realizan una colaboración y la selección de la invitada es realmente algo fabuloso en este nuevo disco. Se trata de Ariadna de “Los Punsetes” quien los acompaña en el tema “Acosadores”, un tema fuertemente feminista, con mucho poder. Dos fuertes columnas, las voces de Ariadna e Isabel que despegan cual misiles propulsados por el poder de la banda en su conjunto, trepidante por decir lo menos.

Incluso cuentan con transiciones que nos hacen recordar esos atasques densos como los de Sonic Youth con “Scooter & Jinx” en su gran debut mainstream, “Goo”. El par de gemas se titulan “Syf Paga” y “Los Golpes Olvidados” al final como estocada final. 

El estruendo llega con “Calígula 2025” que, justo y necesario es bordárselo a puñetazos a la película “Fight Club” como tema principal, justo como lo gritan “…a la puta cara!” que bombea sangre.

Impresionantemente se las arreglan para hilar el siguiente track titulado “Folia de las Apariciones”, que, en primera voz, Isabel pilotea mientras declara increíblemente que

“No hay nadie que de madrugada

Bañe mis huesos con tus lamentos

Que corte el viento, que escarche mi sangre

No hay nadie ahí que funda

Mi alma enterrada en la pesadilla”

Hacia el desenlace del álbum homónimo de este Triángulo de Amor Bizarro,  se vuelcan en un misticismo surrealista con “Cura mi Corazón”, donde escolopendras proyectan sus patas al cielo, le piden a Diana que perfore su culpa con sus flechas al estar encadenada por cinco obeliscos hacia las cinco esquinas del  mundo. 

La tendencia de la banda para modificar las reglas y hacer girar algunas expectativas de cómo se debe presentar un álbum son suficiente explicación para ese título de cabeza,  justo como nos han dejado. Gracias, Triangulo de Amor Bizarro.