La brigada de metales huracanados funky que emergiera desde debajo del suelo neoyorquino unos cinco años atrás, brindando un score envidiable a los usuarios del tren subterráneo de la gran manzana en su cotidiano ritual de desplazamiento con esos covers y mash ups de temas legendarios manoseados con descarada juventud y atrevimiento como “Funky Town” (de Lipps Inc.) con “I Feel Good” (del gran James Brown) e incluso la nostálgica “Stand By Me” en impresionantes arreglos para trombón, trompeta, tuba, saxofón tenor y barítono acompañados de una batería para redondear la experiencia y amarrar un repertorio que invita a sacudir las caderas enviando energía de corazón para sanar, elevar e inspirar alegría y celebrar la vida”. Muy al estilo característico de la banda, su nuevo EP, nos trae composiciones originales, combinando melodías instrumentales que se te meten bajo la piel sin pedir permiso, metales estruendosos con gran eco en las tripas y una fuerte percusión con mucho carácter, todo esto empapado de en un espíritu optimista de pista de baile, para que nos podamos imaginar paseando por las multiculturales calles de la ciudad que Lucky Chops llaman su hogar. Esta fiesta que sopla y baila publica en este críptico 2020 el EP “Virtue And Vice Sessions, Vol. 2”.

El primer track titulado “Traveler” nos invita a contonearnos relajadamente sacudidos por ese grueso temblor de la tuba de Raphael Buyo (quien los dejó para continuar su carrera médica y ha estado en la línea frontal contra la pandemia en un dantesco Nueva York) ordenándole a los vellos de la piel a erguirse al ir paseando por las calles de los diferentes destinos que esta pandilla de Nueva York ha visitado a lo largo de estos exitosos años en los que han ofrecido conciertos internacionalmente con gran éxito, un tema muy disfrutable.

Las ‘Virtudes y Vicios’ continúan con “Dancing Babies” que, abren con un ritmo que nos remonta a los salones de bailes mostrados en películas donde presentaban a Big Bands de Cha-Cha-Cha como la del gran Pérez Prado, pero inmediatamente se regresan a ritmos más modernos, donde la trompeta se suelta el pelo después de la mitad de la canción sobre una cama de ritmo inquebrantable.

“Halfway to the Hudson” inicia la marcha a medio tiempo con un beat tipo Disco, que nos da la pauta para iniciar a sacudirnos sobre la pista iluminada multicolor que al terminar nos asoma  hacia “Flyway” con su aura de Jazz de los 20s modernizándose cuando avanza y nos hace imaginar un baile de salón donde le llega su momento a la balada tranquila (aunque no muy melosa) y ver vestidos sedosos aleteando al girar.

“Pizza Day” trae de vuelta la algarabía que truena entre esos fiesteros metales con la tuba marcando paso junto a la batería y dejando que el saxofón y la trompeta den brincos a lo largo de la muy alegre melodía.

Con “Memories” vuelve el sentimiento nostálgico; canción de Josh Holcomb (Trombón), dedicada a todos fans como el mismo dice, “increíbles admiradores que han hecho realidad nuestros sueños” en una muestra de agradecimiento al Tsunami planetario de apoyo que han logrado en estos años.

El tema “it’s not Goodbye”, dedicado a aquellos que pueden sentirse aislados durante la pandemia, dicen “Lucky Chops” esperando brindar algo de confort, arranca de la mano de una melodía con base en la tuba y el saxofón barítono de la mano de un trombón que surfea gentilmente a lo largo del primer minuto cuando se sube al paseo la batería que más adelante hace alarde de sus dotes percusionistas rompiendo a momentos en burbujas que se asoman un poco a una fiesta de samba en la segunda mitad con la trompeta llegando a épicos picos tonales,  una pieza muy disfrutable definitivamente.

El corte que sirve de pilón extra es el tema rescatado del primer volumen de estas sus “Virtudes y Vicios”, el tema “Full Heart  Fancy” en una versión alterna con  un sonido un tanto más crudo que en su primera presentación  (desprovisto del suavizado toque de sintetizadores). Un ritmo “upbeat” que refleja su instinto optimista y festivo que prevalece en este, su más reciente trabajo.

Lucky Chops ha abierto la caja de Pandora del funk de alto octanaje en todo el planeta desde que reptaron desde el subterráneo de la Gran Manzana Podrida en 2006. La intensidad de la banda debe parte de su ardor al deseo de compartir el poder curativo de su música con otros pobladores de esta roca que tripulamos con ellos. Han encontrado eco en audiencias de cualquier rincón de terráqueo, sumando cientos de millones de visitas en Youtube y llevándolos a conciertos en más de veinticinco países.

Lucky Chops aderezando la pandemia desde el subterráneo con su Groovy Gravy con el Metal Pesado más Sabrosamente Funk del Momento.

“Lo importante en la vida es hacerse rico”