El corazón de todas las canciones y composiciones se encuentra enrevesado en las cuerdas de un bajo. Sus pulsaciones se sienten sobre la boca del estómago provocando sensaciones reales, un pálpito que sube por el pecho y de un solo tiro, baja hasta los pies, pasea entre las caderas, les da razón a los hombros y te obligo a bailar, así no sepas.

Es el acto natural del cuerpo, ese es el mandamiento del bajo. Un instrumento maravilloso, pasional, orgánico y de gran personalidad, para escucharlo hay que sentirlo y viceversa. Es un personaje antagónico, pero jamás secundario, eso solo lo dirían los bastos.

El mundo nos ha deleitado con grandes bajistas, como Flea (RHCP), Les Claypool (Primus), Ron Carter Aston “Familyman” Barret  (The Wailers) Kim Deal (Pixies) pero si vamos a hablar de bajistas de pura cepa, tenemos entonces que empezar por el más grande de todos, el único, el gigante del funk William Earl “Bootsy” Collins,maestro  e inspiración de algunos de los músicos antes mencionados.

Bootsy es sinónimo de flow y de funk. Las estrellas que cruzaron su camino lo llevaron a compartir tarima con los más grandes, aprender de ellos fue parte de la recompensa de su destino. Corría el año 1970 y Collins forma una agrupación de funk llamada The Pacemakers junto a su hermano Phelps “Catfish” Collins, Frankie “Kash” Waddy y Philippé Wynne. Y en un soplo, las agujas del destino se mueven a favor y The Pacemakers pasa a ser entonces, la banda que tocaba con James Brown. Quien le cambia al nombre a “the JB´S .“ Aunque fue una breve relación de 11 meses, Bootsy fue el bajo  que creo temas como “Talking  loud and say nothing ” “Get Up, I feel like a sex machine” o “The grunt”, canciones que hoy en día, son inmortales.

Fue entonces en 1972 cuando el beat de la ventura vuelve a rodar y Bootsy Collins conoce a George Clinton y este lo invita a ser parte de una (en realidad dos) de las bandas más icónicas de la historia, The Parliament /Funkadelic, el supercolectivo de músicos que cambio la historia del funk, en donde no solamente tocó el bajo, también compuso, cantó varios temas y de nuevo grandes clásicos como “Flashlight”, “One Nation Under a Groove” y “Give Up The Funk” salieron del bajo de Bootsy.

Comenzaban los años ochenta y Collins buscaba crear ese espacio funky-sideral en el que pudiera expandir toda la galaxia de sus virtudes, de sus composiciones y de las múltiples personalidades sonoras que se despertaban cada vez que hacía un tapping o un slapping.

Crea entonces Bootsy´s Rubber Band, en la que rehace y renace otra manera de hacer funk. Lleno de ritmos exquisitos, de partituras jamás antes escuchadas. El mundo no se esperaría que existirían tantas gamas dentro de un solo estilo, el de Bootsy es como ver un amanecer y un anochecer a la misma vez, completamente hermoso e inexplicable.

Tantos sonidos que tiene este maestro dentro de él, que nace uno de sus alteregos Casper the Funky Ghost to Bootzilla. Es tanta su maestría que con el pasar de los años siguió creando y aportando al mundo, a los músicos y a todo aquel que le rodea.

Desde la creación de la Universidad del Funk o mejor conocida como el “FUNK U” una escuela online dedicada al aprendizaje del bajo, la historia del funk, teoría y práctica musical. Hasta colaborar con un sinfín de artistas, como por ejemplo el clásico tema de los 90 “Groove is in the heart” de Deelite en el que hace coros, bajo y obviamente, se le puede ver en el video musical.

Temas juntos a Fatboy Slim (The Joker) y en el 2005 colabora con el álbum de Toot and the Maytals “True Love”, disco que ganó un premio Grammy como Best Reggae Album. Tiene su propia línea de bajo, e incontables colaboraciones con Snoop Dog, Bill Lasswel, Chuck -D,Buckethead, Keith Richards

Bootsy Collins es un talento espacial, porque pareciera ser de otra galaxia. Una en la que la distancia de años luz se mide por las tonadas siderales del funk. Estrellas fugaces que dejan una estela musical que lleva su nombre escrito, un antes y un después en la música, es el corazón del bajo hecho hombre, es quien marcó la pauta.

Bootsy es de otra galaxia.

¡Larga vida al funk!