La cofradía capitalina, que lleva por nombre ‘The Americojones Experience’, tripulada por Americo Hollander comandando la “Experiencia” desde la Guitarra y Voz, Sebastián Rojas en la Guitarra, Máximo Hollander con el Bajo, y Raúl Ponce detrás de la Batería y Percusiones acaban de lanzar su álbum debut titulado “Contradicciones”

El primer track arrastra una deliciosa explosión titulada “Bombas”, con una diatriba sobre la cotidianidad de las tragedias agridulces por las que ha atravesado Americo Jones en su Experiencia donde declara que va a “estallar, y será una fiesta con mis restos regados por la acera” acompañado de un muy sensual ritmo Lo-Fi que coquetea con una dinámica sesentera “a Go-Go”.

La Experiencia se abre paso con el segundo momento (que en realidad fue el primer sencillo) que ofrecieran como punta de lanza de este genial y refrescante debut, el sonido crudo, estridente, con pasajes de guitarra vintage excelentemente amarrados (a diferencia de muchos intentos que se han hecho en la escena nacional) y una voz grave que destaca como un relajado crooner maldito, “Heroína” narra una historia rebosante de amor y adicciones junto a un toque reminiscente de una estética musical de la dorada época swing de los

60s que cubre la atmósfera con diferentes mantos de sonidos, ideales para tomarnos de la mano y guiarnos en un melancólico y sensual recorrido a lo largo del track que avanza sutilmente envolviéndonos en un vals de baile de graduación surreal que poco a poco se intensifica hasta llevarnos al asiento trasero de un Falcon 66′ para un voluptuoso clímax instrumental orquestado por batería, órgano y guitarras que nos derriten lentamente entregándonos un amplificado letal sentimiento directo a las venas.

El momento “Spaghetti Western” se lo lleva con honores el tercer track titulado “Pirata” que penetra el silencio con una guitarra que grita a través de los bulbos de un amplificador Epiphone vintage acompañada del cascabel de una serpiente que inmediatamente inserta en nuestra psique a un Clint Eastwood triturando su puro entre los dientes mientras avienta su jorongo a un lado para sacar su Colt .45 (o el sheriff  Rango, para generaciones más recientes), el tema avanza deslindándose de declaraciones grandilocuentes y aventando un baldazo de honestidad a través de las bocinas mientras nos dice como “todo lo que digo es una copia barata”, ecuánime y mordazmente declarando “no soy tan pendejo como ustedes creen” ni “soy tan listo como yo  pensé”; revolcando la melodía entre aullidos que nos invitan a dar vueltas por la pista sacudiendo la melena frenéticamente.

El bajo empieza a bordar el tejido del siguiente track lento pero firme y decidido a enmarcar muy bien el tema ‘Carnales’ donde Americojones recuerda como su jefa le “dijo que no me junte con esos chavales” a lo que le deja en claro que ellos son sus “Carnales”. Sombrío recuento de circunstancias intensas bajo el manto de una melodía desprovista de percusión que acentúa su carácter.

El tema que bautizó este debut de The Americojones Experience, “Contradicciones” se yergue justo después como torre hacia el sol con la agonía de un “ser infeliz vagando sin rumbo” en busca del olvido, Contradicciones: donde Americojones insiste en “apostar a la rueda en busca de los millones”, un gran trabajo manteniendo el ambiente nostálgico con toques que nos recuerdan a The Velvet Underground en su etapa más gloriosa cuando la sacaba a pasear Don Lou Reed detrás de sus gafas oscuras.

El quinto corte, “no sé qué hacer”, definitivamente no tiene nada de malo (para cumplir con la máxima) continúa el paseo de la memoria navegando sobre un órgano constante y cálido que abraza la letra dónde Americojones aun despojado de ridículos pudores, cuenta como la sociedad insiste en presionarlo con sus convencionalismos para poder “sentirse bien”; cuestionando constantemente sobre ponerse ya a chambear y tener novia para “ganar unos billetes y sentirse bien”.

El séptimo track alimenta este genial debut de “The Americojones Experience” arrancando con la esperada calma hasta explotar en un grito que deja en claro que ya no se juntan con “Paquito” (título del tema) ya que siempre se la lleva “hasta el pito” con una colección de rimas que indican como la banda también explora el humor entre su composición.

Sin ser esa cereza sobre el pastel, sale el fuego por las bocinas desplegándose en un crescendo al estilo de la “Psychotic Reaction” de los fabulosos californianos de ‘Count Five’ que culmina con el grito de batalla celebratoria ‘Woo hoo” un genial aullido a la luna santa patrona de los devotos de la pachanga interminable, un torbellino que se abre paso entre los gritos de Americojones con un eco que recoje dignamente la estafeta de Lux Interior de los Cramps, añadiéndole su propio estilo que sigue el muy  bien logrado discurso vintage logrado junto a la producción de Dr. Bona Bonson. Definitivamente un trabajo infaltable en tu colección que se mantendrá dentro de los mejores en este apocalíptico primer año de la pandemia.