En este rascacielos musical, flota, gira, crea invisibles movimientos del cuerpo; prolonga la belleza, el discurso, el pensamiento, los profundos sueños con ojos que amplían sensaciones únicas, esotéricas, actos a contra de voluntad. La propuesta de Girl Ultra es un pecado de dichoso placer, es una extracción del día para que la noche se prolongue, se descubra la anónima canción con labios de autenticidad, de categoría, de testimonios que resucitan historias, anchos destinos, pasiones militantes de rostros, ciudades, rutas con luces color mujer. El camino y los sonidos rhythm and blues están, son una naturaleza viva, una firmeza de pavimento, un corazón que se inscribe en el incendio del amor. Girl, se mueve en el absoluto ritmo de los besos, en la alianza armada de los abrazos, en una soledad que se encarna en letras. Va creando movimientos, los estimula, los persigue, los contrae, los posibilita de comunicación.

Hilvana el R&B y el Dream House con hilos de confesión, con cartas que sueltan historias escritas en algún naufragio citadito. En ella, vamos explorando este mapa seductor, adictivo, crucificado de imborrables huellas por tener una indestructible impronta y, que sólo Ultra, hace florecer con el ensueño de sus párpados. Sus fraseos melódicos son una columna vertebral con esencia de una tormenta eléctrica de tempos inquebrantables. Esta recomendación musical nos asalta, desafía con furia de genialidad, destapa paisajes para pegarnos la canción a la piel, el sonido al hueso, el tiempo a la carne. Nos invita melódicamente a inmortalizarnos en un baile invisible. Girl Ultra: el sueño está aliviado en ti, en la caricia de una artista que se prolonga en las venas de la música.