No están prohibidos los amaneceres, los hechos que se instalan en cualquier conquista; la usurpación de la sombra, con dotes de celeste coraje, de desplazamientos y nuevos nacimientos. Así recorre la propuesta de Fer Casillas, transita naufragios ocultos para afirmar que la vida es vida, que el sufrimiento es un acto de ademan del corazón. Casillas, abre el abanico de la posibilidad hasta encontrar nuevas oraciones, nuevas fertilizadas canciones de R&B, se las apropia, no las renuncia, las mira de frente, arrancándolas de su raíz; estableciendo que ella no es parte de la canción, sino es el rostro, el cuerpo de mujer, el minuto que se desangra en la batalla de la canción, la letra que lleva de nombre su nombre y su ramificación de sentimientos. Su Soul abre paso, nos muestra el camino encendiendo los neones de espíritu, mostrando que la artista no se fuga en la porción del miedo.

Fer Casillas alimenta los oídos de la música con predicamentos irrepetibles. Su originalidad son ojos que reflejan creación, dedicación, oficio, espíritu de rebelión, noches de guardia junto a las pupilas de las estrellas.                

Esta recomendación se separa de otras, ésta, baila con la naturalidad de la libertad, se instaura con identidad propia, con vocación de luz, de asaltos de pasión para hipotecar suspiros. Encontraremos en ella una medida fugitiva, un sello que no se compara, que no la define en un sólo género musical. Jazz, R&B, Neo Soul, son termómetros que miden el mapa de sus sentimientos, de sus confesiones que se exilian de su voz, de las olas de su garganta, de su nostalgia aliada de la fuerza, del pecho errante, de las flores con las que sueña dios.

Fer Casillas: los migratorios corazones al micrófono.