Si algo caracteriza a la poesía es justamente eso, su carácter rebelde. Acorde a este espíritu la Editorial Pinos Alados a lo largo de 6 años sin ceder a dedicado su trabajo editorial a dar cabida y voz a las almas poéticas que vuelan por los aires ciegos. Esta labor no seria posible sin el ímpetu y entrega de su fundadora, la escritora Rosa Espinoza, quien consciente de la realidad del medio literario a permitido exponer su obra poética a autores de los mas eclécticos. La Editorial Pinos Alados se define como un sello “que no busca lo tradicional”, algo mas que evidente cuando te pierdes en las obras que ha publicado, mas de 40 publicaciones.

Por dicha razón deseamos compartir un poco de su mas reciente antología publicada “Pinos Alados, Una Selección”. Algo de buena poesía que nos ayuda a evocar sentimientos profundos como si los buscáramos desesperadamente en lo profundo del mar o en alguna noche silenciosa y buscando perdernos en la negrura de un hoyo negro de un alma rota. Aquí entre estas paginas nos encontramos con excelentes voces que demuestran el trabajo por tener una voz propia.

  • CONRADO PARRAGUIRRE

Perros de azotea

Los perros de azotea
son los primeros en ver
como la luz del alba se
extiende sobre su techo;
ellos no se preocupan por
el alimento, siempre
habrá alguien que suba
a proporcionárselos.
Al medio día, cuando el calor
es insoportable,
buscan el refugio de la sombra
a lado de un muro
o bajo algún tinaco.
Otean desde su posición
a las personas,
y ladran con altivez a los niños
que pasan jugando; al panadero
en su bicicleta; e incluso
a bellas mujeres
con vestidos floreados.
En el ocaso, cuando
la ciudad empieza a inundarse de luces,
aúllan;
porque
los perros de azotea saben
que de nada les sirve
estar en las alturas,
si no poseen un poco
de libertad.

  • ANDRÉS ALBERTO GUERRERO

No insistas

Pude escuchar todo lo que se quebraba cuando reías.
Eras un espantapájaros
enamorado de un águila ciega.

  • FRANCISCO ROBLEDO

Saltillo

No hace poco te llenaste de humo fabriquero
sí ¿sabes?
nosotros que te conocimos sin el aureola de cochambre
te preferimos así
eso si miramos al norte
porque a los noros y los suruoes…
el cielo revienta nubes de óxidos colores
que reflejan el incendio del paraíso
así a diario el sol nos quema las nubes
que tiran su llanto y el agua de lodo
corre por las calles
estancándolas de basura
y me quedo por la ventana
viendo a todos los objetos en la cuneta
y tienen vida por primera vez en muchos tiempo
y es la basura que se divierte porque siempre
la envoltura la colilla la cajita
tienen la sonrisa en la forma que la vida les va dando
los fantasmas desde la ventana y el adobe
observamos
porque la historia de estas tierras la cuentan sus
fantasmas el oro; risa infinita
aquí no hay
¿que no miras tu alrededor de centro histórico?
no hay más que miseria en su arquitectura abandonada
no hay más que demolición en lo que antes hubo
época y vida
el abandono del centro es constante y no ves
¿te parece que hubo oro?
¿y no te parece que ya se lo rapiñaron?
la dicha es una señora que por casualidad escucha el
grito de un hombre
que piensa atacado dentro de una antigua
construcción
y cuando se acerca a mirar le ve oro en las manos
y cuando están a punto de compartirle una de tantas
monedas
otra mirada celosa desde otra habitación lo impide
Saltillo es así y por eso en ninguna parte del mundo lo
reconocerían
Saltillo es una jaula de fieras que se creen cisnes hadas
y brillantina
¡Qué va! zopilotes renacuajos y ratones
más vale tomar el tren
tomar el camino a ninguna parte
y si te quedas vivirás tan cerca que en vez de Saltillo le
dirás el cielo.