Sentimiento de punk atropellado en la noche,

un carro fantasma lleva tú nombre, (de) Antíoco

padezco la enfermedad del amor

y mi pulso a borbotones maltrata a quién intenta medírmelo.

Tirado como en un desierto a medio día estoy en la cama.

Un sequito de alucinaciones me cuida para no hundirme en la fiebre

de enamorarme no de la madrastra,

de la nana estoy desintoxicándome,

mujer, ¿acaso hay otra droga más dura que el amor?

(pensamientos fálicos aquí no, en su esfínter freudiano, por favor)

Expiro cosas que toman forma de animales que inundan la habitación.

Empujan con el hocico a comer lo del suelo,

babean, sacan reptiles la lengua para volverla a ocultar entre filosos dientes,

sus escamas, sus amarillos, rojos, naranjas, sus ojos

y sus colas picudas con picos

no paran de azotar las paredes, el suelo,

este incurable eros que de un pisotón hunden en la cama.