Dentro del innegable dominio ejercido por el streaming como principal canal para posicionar la música en los oídos de la gente, los exponentes de la nueva generación abandonaron los grandes formatos con tal de centrar esfuerzos en otros que lograsen sintetizar el concepto de sus proyectos. En muchos sentidos, la practicidad que ofrecen los EP’s, Packs y Singles otorga a los artista la posibilidad de hacer varios lanzamientos por año y que, estos, simultáneamente, alimenten su ímpetu por no ser encasillados: ‘’un día pueden sonar a esto y a la siguiente semana suenan a otra cosa totalmente diferente’’. Estrategia funcional en términos de diversidad para su espectro sonoro; pero que a su vez, extravía el poder de identidad que se consigue con un álbum. Y justo ahí encontramos la gran virtud de Nuevo Aires, el primer larga duración de Girl Ultra.

En plena locura de la industria, el público y la crítica agradecen cuando pueden ser testigos de la naturalidad con la que evoluciona la carrera de alguien; y luego de Boys y Adiós, el proyecto de Nan de Miguel hizo exactamente eso: dar el gran paso en el momento adecuado, con los colaboradores indicados y las ideas prolificas.

Justo cuando el boom actual del R&B en Hispanoamérica lo  llevó  intimar con otras corrientes: Reggaeton, Trap, Dance y hasta Tropical Pop, para Nuevos Aires, Girl Ultra giró la tuerca y optó por reconectarse con los orígenes musicales del género. Desde sus  pininos como solista en los que covereaba hits anglosajones, pasando por el minimalismo de Boys y el upbeat  de Adiós, sabíamos de sus intenciones por revitalizar la herencia de los 90’s; pero es en esta placa donde todos los espíritus acuden a su llamado: D’Angelo, Diana Ross, Prince, Chaka Khan y tantos otros. Nacida la quimera en clave de Jazz, Soul y Funk, afiló la pluma para crear un disco cuyos pasajes más potentes requieren ser descritos en mayúsculas.

Reclutar a Cuco, a Zizzy, Ximena Sariñana, Naji y Saak para su equipo de colaboradores permitió  que la escritura de Mariana de Miguel encontrará matices inéditos en su obra previa.

Para ejemplificar, el desesperanzador estribillo de ‘’Discreción’’:

‘’Prometimos discreción / Con la sensación

Que sé que te dejó /  Y que le hallé el rencor

Y no puedes quitarte el sabor de encima.

Discreción, con esa pasión

Por el bien de los dos / Te tengo en un cajón

Y la única llave se perdió aquel día’’

O las afrodisíacas líneas de ‘’Amor Salvaje’’:

‘’Qué bello es este desierto donde nos comemos’’

Y finalmente, el clímax del álbum: ‘’Ella, Tú Y Yo’’, un testimonio contundente de lo hiriente que puede la geometría amorosa no consciente… La infidelidad expuesta con algunas de las punchlines más crudas que se hayan escrito en tiempos recientes: ‘’Imagino verla, despertando junto a ti /  Recostada en mi almohada, sin prisa alguna de partir /  Y la mañana es igual, con tu boca en su espalda le decías que se vaya /  Porque pronto iba a regresar: tienes que irte ya’’

Los valores de producción merecen su párrafo propio. Sería fácil pensar que al conjugar el estilo de varios productores puede entorpecer la homogeneidad del concepto global; pero la solidez en la dirección que encaminó Girl Ultra clarificó las aportaciones de nombres como Phynx, Wet Baes o Andrea Martínez, entre varios más. Las cuidadas secciones de percusión y los teclados setenteros cuadran con soltura las armonías vocales para regalarnos puntos altos en el solo de guitarra que se escucha en ‘’Pena’’, el interludio de saxofón en ‘’Discresión’’ y ese delicioso outro  en ‘’Amor Salvaje’’.

Nan corona la gesta a través de un guiño a la historia del R&B en español con su reversión de ‘’Morena Mía’’, el clásico de Miguel Bosé. La mexicana retoma el tono aterciopelado de la versión de 2002 y la extiende valiéndose de un rango vocal ideal para una canción así.

La madeja del amor y sus diversas vertientes –no siempre tan afortunadas- son terrenos que Girl Ultra explora continuamente. A Nuevos Aires lo aborda con erotismo y delicadeza para sus momentos más pasionales; del lado contrario, los cortes tramados por el dolor y el coraje, suceden sin tapujos, impulsados a partir de la fiereza de alguien que quiere reencontrarse con la libertad que un corazón roto le arrebató.

Si es ella la reina del R&B en nuestra orbe, puede volverse una discusión de perspectivas; lo que no debería cuestionarse, es que asumió el compromiso artístico como representante del género y, en consecuencia, entregó la que quizás sea la placa más representativa de la nueva ola hasta el momento.