Entrevista a Fee Reega

No sé cómo llegué a Reega, ya no lo recuerdo, si fue por la causa o consecuencia de mis lecturas de autores rusos, o por mi trabajo periodístico, por mi extraña y aguda melomanía, o por recomendación de mis amigos músicos; no puedo recordarlo. Ella está tan dentro de mí que mi cuerpo ha olvidado ya cuándo fue que entró el cuchillo, pero sé que la herida es honda, y que está abierta, más abierta que nunca.

No recuerdo si fue Montero González o Nacho Vegas, David González o Cristina Rosenvinge quien me la presentó, si fueron todos o, quizá, ninguno. No tengo cómo agradecerles, o refutarles inconvenientemente en la cara por haberlo hecho, porque Fee es una anatema y un exorcismo a la vez, una contusión poderosa, una Bruja harmoniosa, una hechicera de la poesía y una asesina de la inocencia; Fee es un canto de dolor en medio de la tempestad, una voz dulce y una bucólica muy pesada. Sus canciones son pequeñas historias universales para dormir niños perpetuamente, para emborrachar a pasajeros del mundo por una eternidad; un bolígrafo que sangra la hoja, una nota que pincha venenosamente el tímpano, una belleza y una sensualidad que congela como el verdadero Síndrome de Florencia, un poema que no se ha terminado de escribir, una canción que no concluye nunca, una artista que no deja de consumarse, una bendición sobre España, la literatura y la música.

Por eso agradezco de buena manera —con una oración caribe— a los verdaderos astros por traer hasta a mí a la auténtica ‘Raptora’: Fee Reega.

Fee Reega nació en el sur de Alemania en 1988, y creció en pequeños pueblos jugando al ajedrez con hombres viejos, y trabajando en la librería de su padre. Se fue a Berlín en 2007, donde vivió, estudió e hizo música. En 2009 empezó a dar conciertos y grabó su primer EP; desde septiembre 2010 traduce sus textos al español y toca conciertos en toda España, a veces en colaboración con otros artistas. El arte de sus CDs es parte fundamental en la presentación de su música, además de diseñarlos personalmente, siempre deja sus huellas en cada uno de ellos.

 Aquí una entrevista en exclusiva acerca de sus más oscuras obsesiones: el alcohol, la poesía, el erotismo y la música.

¿Cómo es que decidiste instalarte en España?

Realmente vine a Madrid de Erasmus. Me dejaron elegir entre Londres y Madrid, y elegí España porque no conocía a nadie ahí y me pareció más arriesgado. Además, quise aprender el idioma. En el año conocí a mucha buena gente, muchos músicos, y también a mi pareja de entonces, un asturiano. Así llegué a Asturias y decidí dejar mi carrera, dejar Alemania y quedarme por aquí, hasta hoy.

¿Qué simboliza para ti Venedikt Erofeev, aquél escritor ruso quien en Moscú-Petushkí se muestra como un trabajador del tendido de cables que ha sido despedido de su trabajo por mostrar a sus superiores informes en los que relaciona la “productividad” de sus compañeros y su consumo de alcohol?

Yo leí ese libro muy joven, antes de saber nada sobre la situación política del momento en el que había sido escrito y probablemente antes de empezar a beber. Lo cual significa que no sabía en absoluto de qué hablaba. Sabía que mi abuelo era alcohólico y que se había suicidado. Releí el libro un par de veces desde la primera vez y me parece muy divertido y también trágico y profundo. Habla de un consumo de alcohol muy excesivo, totalmente desmadrado. Los personajes mezclan y beben cosas impensables. Me acuerdo de que mi madre me contó que una vez sorprendió a mi abuelo bebiéndose una colonia barata.

Aparte de esas asociaciones personales, me parece muy interesante el alcohol en diferentes contextos de la vida, cada país tiene distintos comportamientos, luego los currantes (trabajadores) chuman (beben) de otra manera que los ricos, pero al final todos chuman. En sitios fríos hay que chumar más porque hace frío. Cuando se es pobre hay que chumar algo que vale barato, cuando se es rico se chuman cosas caras y hay que chumar por aburrimiento mientras los pobres chuman por consuelo o para olvidar. Todos cambian de comportamiento cuando están borrachos. Mientras dure la borrachera, un vagabundo puede ser Rey y el Rey puede ser un perro sucio por el suelo.

Bueno, todo esto está simplificado, pero es un tema con capítulos infinitos y siempre me ha interesado y a Erofeev supongo que también.

¿Qué es La Raptora y cuánto tiene que ver con la ternura de los últimos días de este autor?

La Raptora es un disco que saqué en el 2014, y que tiene muchas canciones distintas que tratan de diferentes asuntos. La primera canción se llama “Wenedikt Eerofeev” (El gran bebedor), la escribí después de haber visto un pequeño documental de Pawel Pawlikowski (se encuentra en youtube) sobre Erofeev al final de su vida. Se le ve en un piso pequeño, donde vive con su mujer, no puede hablar porque tenía cáncer de laringe y habla por un micrófono apretado a la garganta. Su mujer cada poco le da sorbitos de vodka.

Todo tiene una pinta muy deprimente. Cuando vi esa entrevista, de primeras todo el romanticismo que recordaba de haber sentido la primera vez que había leído Moscú-Pietushki se me quitó de encima. Sin embargo, me pareció que Erofeev seguía teniendo la mente muy clara y decía cosas muy interesantes a pesar de haber bebido de esa forma durante décadas.

Sobre todo, me dio un sentimiento de ternura ver a su mujer, silenciosamente cuidando de él, estando a su lado. No pude evitar identificarme con ella de una extraña manera e intentar meterme en su cabeza.     Escribí la canción como algo medio inventado, pero es un pequeño homenaje a ella, a él, que podrían ser perfectamente otras personas.

¿Qué es lo que admiras del Anarquismo en los personajes de esta novela, escrita a manera de poema en prosa?

Comportamientos anarquistas pueden venir de diferentes lados, de una decisión consciente, del hecho que te la sopla (cobra) todo o también del hecho que no te queda otra. Yo me considero anarquista sobre todo en el sentido de que tengo una manera de ver la vida propia y estoy dispuesta a luchar por mis propias creencias aunque pueda significar estar sola en ello. En este libro no sé hasta qué punto se puede hablar de anarquismo, quizás más bien de una reacción anárquica a una situación social y política muy dura. Pero sí, los personajes rebeldes siempre me han llamado la atención por su libertad de pensamiento.

“Te moriste porque lo querías”, ¿qué opinas del suicidio?; “Automuerte”, de La Raptora es una canción hermosa.

En mi familia hubo varios suicidios, esta canción en particular la escribí cuando se suicidó el hermano de mi madre, así que ese tema siempre ha ocupado parte de mis pensamientos. Lo peligroso del suicidio es que a otra gente a veces les quita el miedo de quitarse la vida, los que están cerca.

Siempre me pareció que había que respetar la decisión que toma uno al terminar con su vida, pero también he visto la herencia que eso deja a los demás y la diferencia del duelo a una muerte natural. Un suicidio no deja de ser una muerte violenta, un autoasesino, por eso usé la palabra “automuerte”, y eso a veces lo hace aún más difícil de comprender. Me da mucha pena pensar que alguien llega a ese punto donde no puede aguantar más estar vivo, pero lo comprendo.

Tengo hijos, La Raptora me parte el corazón; ¿por qué? ¿qué sabes de esta mujer?

La Raptora está inspirado en una asesina en serie que vivía en Barcelona hace siglos. Se sabe que prostituyó y asesinó a muchos niños, que usó sus cuerpos para fabricar cremas y productos de belleza que luego vendía a gente de clase alta. Alguien me contó la historia y tenía ganas de escribir una canción desde su punto de vista, pero no especificando demasiado el personaje o lo que había hecho. En la canción ella intenta encaramelar a un niño y llevárselo, habla dulcemente pero ya revela algo de sus intenciones. La canción puede revolverte quizás porque es dulce y cruel a la vez, e ilumina la historia de dos lados. Ese contraste siempre me interesa en mis canciones, jugar con los sentimientos del oyente.

Voy a dejar las referencias literarias y voy a hablar como un auténtico fanático, me encanta tu poesía, tu voz interior, tu tono, tu oscuridad sobre todo y sobre todas las cosas; estamos partidos por el mismo rayo en la misma noche, dime, ¿de dónde proviene tanto y tanto dolor?

(Risas) ¡Gracias! No tengo una respuesta a eso, creo que soy una persona sensible a lo luminoso y a lo oscuro de la vida. No creo que mi obra exprese mayormente dolor y sobre todo no intento celebrar el dolor o el sufrimiento. Cuando cuento historias trágicas o dolorosas siempre intento hacerlo de tal manera sincera y a veces pragmática, quizás como intento de aceptar las cosas como son o ponerlos en una luz diferente.

¿Quién es tu poeta favorito?

En mi adolescencia leí bastante poesía de Herman Hesse, Masha Kaleko, Rainer Maria Rilke y Joachim Ringelnatz. De poesía en alemán diría que son los que más me influyeron cuando empecé a escribir. Pero tengo muchos poetas favoritos, también algunos que escriben canciones.

Te prohibían ver películas en la guardería a la que asististe, ¿cuál fue la primera que viste?

No tengo la menor idea. Pero sé el primer libro que leí sola. Era una historia dramática de 200 páginas sobre dos huérfanos. Yo tenía cinco años, mi madre sigue contando esa historia porque desde que supe leer siempre quise leer novelas para adultos. En ese año también escribí mi primera historia que se llamaba “La dama elegante y el perro”. (Risas).

“Del Folklore se puede sacar innovación”, dice Nacho Vegas, ¿qué representa para ti este género?

Desafortunadamente no crecí con mucha música folclórica y siempre me arrepiento de no saber cantar más canciones tradicionales, tanto de mi región como de Asturias, pero es algo que quiero ampliar. Estoy totalmente de acuerdo, la música folclórica, las tradiciones hablan de cosas atemporales, hablan de asuntos que aparecen y reaparecen a través de los siglos y mantienen su verdad, y a la vez se pueden reinventar en cada nueva época y sacar nuevas conclusiones. Me parece muy importante cuidar y estudiar esas cosas, también para conocer mejor nuestra historia, y todo el mundo debería saber cantar alguna canción y decir algún poema tradicional de memoria.

¿Qué es para Fee Reega el erotismo?

Refiriéndome a mi obra: algo muy difícil de definir que a veces surge en las canciones sin cantar sobre algo erótico y a veces no surge hablando de algo erótico. No pongo gran esfuerzo en buscarlo, pero me gusta mucho cuando noto que una canción es sexy o en un concierto se crea una tensión sensual. Siempre dije que para mí parte de tocar conciertos consiste en seducir al público, pero también porque me gusta luego pegarles una hostia.          Quizás eso sea un juego erótico.

Voy a mencionarte cuatro palabras y tú deberás realizar una instantánea asociación libre a partir de ellas, ¿vale?

Sangre: Cachorro.

Cuchillo: Rambo.

Alcohol: Amable.

Semen: Envidia.