“Los árboles se abrazan
como bosques de esqueletos
en la lluvia”
Robi Draco Rosa

Robi Draco Rosa, el retrato onírico de la música mezclado con la acción descriptiva de la poesía en pos de un idealizado destino. Traza con tizas ilustradas un verso impresionista y libera la soledad de su belleza, la pasión del espanto, la aproximación de la tranquilidad. Sus letras van desde el cielo de un vagabundo, del sueño invadido por barcos de oro, de las calles que ocultan la nada para refugiarse en el ruido ausente de una taberna. Draco Rosa va viajando por la sed de la vida y en el silencio de una oración se convierte en un efecto de luz, en un efecto de una naufragada plegaria que reza por él. La dualidad de sus canciones se convierte en un animalito marino, excita la boca de las olas, de los versos que hipnotizarán cualquier decisión y que va prolongando un viaje preñado a un universo de escorpiones delirantes y noctámbulos.  

Robi Draco Rosa, el amante de la poesía, el teatro de las notas, el adjetivo del poema enamorado y anacrónico, el contraste temático, rítmico y de elementos que honran el semáforo de la cronología del tiempo, de su tiempo, de su vínculo a disposición por cada grieta de su corazón. Plantarás estrellas con dones de vida, inventarás nuevas fabulosas bebiendo la misma saliva, acariciando con amor el amor de unos ojos oscuros y comerás una selva de vidas a su lado. Draco Rosa, tienes la ventana abierta de tus colores, el éxtasis de tu oxígeno, el recuerdo que suda fuego, y que miles de nosotros descaradamente abrimos los sentidos con la empatía  de una historia vivida, escrita, sufridamente gozadora de estruendosos y abrazados latidos. No necesitaremos otro mundo para ver personificadas tus utopías, el paraíso ha llegado y tú desenfundarás la sensibilidad con el telón de tu música; con el impresionismo pragmático de tus letras. Sonríe, Draco, que van pasando los amores de mi calle.      

¿A cuántos grados estás tú?