The Corduroy Institute, proyecto que sus integrantes consideran un laboratorio sonoro, donde juegan con la continuidad y la tecnología que les sirve como moduladora para hacer digerible la experimentación.

A veces se nos viene la idea de que la música experimental esta hecha de sonidos aleatorios con letras incoherentes o que debe ser escuchada desde el extrañamiento por personas de un intelecto superior como si fuera una forma de arte plagada de pretensiones o como algo imposible de digerir. Corduroy Institute es un dúo de San Diego, EE. UU, que busca cerrar la brecha experimental y así desmitificar la improvisación hasta hacer de su propuesta algo interesante de escuchar para cualquiera. En mi opinión los tintes de pop son lo que hace esto posible.

“Lo que se nos hace accesible a nosotros, no es accesible para todos”. Bajo este precepto, Corduroy hace su música desde una visión de músico y público. Platicamos con Corduroy Institute sobre cómo hacen música  y cómo a un año de vida, este proyecto cuenta con seis EPs y un LP que suman más de 40 canciones.

S.A Morín (bajo y guitarra) y W. Ruiz (Sintetizadores y máquinas de batería) se conocieron hace 15 años en preparatoria, cuatro años más tarde comenzaron a tocar juntos hasta formar Corduroy Institute, proyecto que sus integrantes consideran un laboratorio sonoro, donde juegan con la continuidad y la tecnología que les sirve como moduladora para hacer digerible la experimentación.

“Me gusta mucho la música, pero nunca pude encontrar un baterista lo suficientemente consciente de las necesidades de este proyecto”. Respondió Morín al preguntar sobre la alineación e instrumentos.

La improvisación es uno de los elementos principales de Corduroy Institute, pues de esta forma se construye el paisaje sonoro, basando la creación musical en los cambios y libertades que ofrece el jamming, logrando un match perfecto entre disonancias y consonancias.

“La improvisación es lo que nos ha permitido crear canciones constantemente, esto vuelve el live act una experiencia única, pues una canción nunca suena igual más de una vez. A la par lo vuelve un tanto complejo, puesto que las personas que nos escuchan en plataformas digitales no saben qué esperar en nuestros conciertos”.

La música de este dúo tiene un proceso creativo que esta en un constante vaivén entre la música y la letra, pues la imaginación de Corduroy no para en la melodía. Las letras se componen con recortes de palabras en revistas y periódicos, a partir de esos recortes hacen un collage lírico, sin saber en qué terminará la narrativa del track.

“No sabemos la métrica que tendrán las canciones. A diferencia de la composición convencional, nosotros primero componemos la música y después armamos la letra que queda dispuesta a la métrica”.

Un “Squier bass VI” es la línea de composición sobre la que se crea todo. Dignificando a este instrumento, que a simple oído pasa desapercibido, pero que tiene gran relevancia, sobre todo en la propuesta de Corduroy, quienes eligieron este bajo de 6 cuerdas para mayor atasque y exploración sonora.

Hace unos días Corduroy Institute lanzó The Gamut of Their Philosophy, LP con nueve tracks ambiguos, cuyas atmósferas son levemente densas y a la vez bailables, el soundtrack perfecto para danzar con vampiros en una noche de luna llena, El álbum ya está disponible en tiendas digitales. Corduroy Institute te invita a tener la mente abierta para escuchar su música e ir con la idea de ver un proyecto artístico sobre el escenario, que siempre te dará shows únicos e irrepetibles.