El arte conceptual es el único capaz de ser el espejo de la sociedad del siglo XXI, pues es un movimiento de lo directo, de los objetos concretos y de las palabras precisas que no reducen una visión del ser humano en la cotidianidad, por el contrario, lo fuerzan a ver por encima del arte como entretenimiento...

Luis Camnitzer, (6 de noviembre de 1937, Lübeck, Alemania) es un alemán criado en Uruguay y residente de Estados Unidos, reconocido por ser el precursor del conceptualismo latinoamericano, aquella corriente tan cuestionada por ser “facilista”, que sostiene que el concepto de una obra prima más que la técnica empleada en esta. En sus obras, Camnitzer abole toda representación figurativa y recrea un arte de pensamiento que va más allá de lo bonito y lo feo, y realmente busca entablar un dialogo intimo con el espectador que incluso se vuelve partícipe de la obra.

El arte siempre ha respondido a las necesidades de su tiempo: como lo son los bodegones y paisajes que respondieron a la necesidad estética y a la carencia de la fotografía, para rendir culto a la sociedad aristócrata del mundo previo al renacimiento. En nuestros días, un bodegón o un retrato no sorprenden, pues ya no son la respuesta a nuestro tiempo, al menos no de la manera en el que lo fueron al suyo. Por eso, desde la vanguardia, el arte optó por cambiar y ser la solución a un grito de rebeldía para luego evolucionar hasta lo que es hoy en día. Es por eso por lo que sostengo que Camnitzer ejemplifica por medio de sus obras la situación y las características de la sociedad contemporánea.

Un tema característico de la actualidad es el capitalismo visto como la manipulación de las masas por medio del prestigio generado por un nombre. En su obra Plusvalía (1979), Camnitzer le envía un guante de lana a una serie de artistas colombianos para que se lo pongan y le coloquen un precio. Esto con la finalidad de ejemplificar, según Esfera pública, (2014, s.p.) “¿Cuál es el valor de una obra de arte?, ¿cuál es el costo de la fuerza de trabajo? ¿por qué uno vale más que otro?, quién tiene el poder para determinar esos costos y ¿quiénes en realidad son los que obtienen las ganancias en la primera venta y en las sucesivas”. En la obra se contempla cómo un objeto va adquiriendo un valor económico dependiendo del prestigio de los personajes, un ejemplo de esto en la vida cotidiana se encuentra cuando al escritor de cómics, Stan Lee, le roban la sangre para luego venderla en el mercado público por un precio elevado; evidenciando lo que argumenta Camnitzer. ¿Cómo una pertenencia material e inmaterial de un personaje llega a tener altísimos costos en el mercado? El valor de cosas, entonces, aumenta según su poseedor.

Fotografía de obra: Unidad de Educación del MAC, tomada de: http://www.mac.uchile.cl/content/documento/2015/septiembre/ficha_plusvalia.pdf

El mismo Camnitzer hace una lista de valores sociales propios del siglo XXI, llamándolos cuestión de acumulación. Para él, las concepciones presentes en un sistema son:

“Si dibujo un punto en una hoja de papel, soy un garabateador / Si dibujo un punto en cien hojas de papel, soy un filósofo / Si dibujo un punto en mil hojas de papel, soy un místico / Si dibujo un punto en diez mil hojas de papel, soy un artista conceptual moderno / y puedo llegar a ser rico y famoso”

(Esfera pública, 2017).

En esta lista de valores el artista opina categóricamente sobre el valor del arte y la vida cotidiana; manifestación presente en sus trabajos. Cuestionando la valoración y por tanto los costos del arte y sus representaciones.

En otra de sus obras, Pintura mural original (1972-2010), Camnitzer pinta un muro, sobre él pega el recibo de lo que le costó pintar el muro: desde comprar la superficie hasta definir los materiales. Repite el proceso con un muro pintado por un maestro de obra, para luego comparar ambos recibos. Al confrontarlos, se da cuenta de que el muro que pintó el artista es de un precio mayor al del maestro, porque, para la sociedad “el trabajo de un artista vale más que el de un maestro de obra”. Una vez más, ataca la importancia del nombre en la sociedad, cómo los seres humanos contemporáneos estamos condicionados a comprar algo ―incluso si es innecesario― debido la publicidad o el mismo sistema lo vende como una necesidad, porque alguien lo recomienda (falacia de autoridad) o porque tiene determinada marca. Caso sucedido con el Revertex de Amparo Grisales que arrasó en ventas por ser promocionado por una actriz, para luego ser sancionado como publicidad engañosa (Martínez, 2012).

La tercera obra de Camnitzer a tratar es The photograph, 1981, la obra habla del dibujo, la pintura, la escultura y la fotografía vistas y representadas desde un pedazo de papel; uno de ellos doblado, el otro intacto y un último arrugado. Estos tres pedazos bien podrían representar, para Camnitzer, la visión que se tiene el arte en la actualidad, un arte que es tan limitado que se puede personificar con un papel. De igual manera está el sistema contemporáneo, tan restringido por una visión que es incapaz de ver que el arte ―en todas sus manifestaciones― está sobre trazos en el papel. La sociedad crucifica a Camnitzer por catalogarlo como un “artista facilista”, mas no se dan cuenta del concepto y mensaje directo tan fuerte en sus obras.

Tal y como lo dijo la artista conceptual del performance, Marina Abramovic, “un artista tiene que caminar hacia el futuro, para ver que lo puede hacer mejor”, (www.frasesgo.com) Luis Camnitzer mira hacia el futuro del arte desde la sociedad del siglo XXI, para darse cuenta de que la pintura, el dibujo e incluso la fotografía son incapaces de retratar la crudeza del sistema actual ―capitalista, manipulativo y limitado―, debido a que son manifestaciones previas, que corresponden a épocas pasadas con sus propios hechos oscuros.

El arte conceptual es el único capaz de ser el espejo de la sociedad del siglo XXI, pues es un movimiento de lo directo, de los objetos concretos y de las palabras precisas que no reducen una visión del ser humano en la cotidianidad, por el contrario, lo fuerzan a ver por encima del arte como entretenimiento, a verlo como conocimiento y como expresión de un mundo sobrevalorado desde lo material. Camnitzer puede ser si se quiere un “artista facilista”, pero es ante todo un transgresor de los valores impuestos de la sociedad capitalista y sus defensores a ultranza.

Bibliografía:

  • El París, 2017, Luis Camnitzer: la ignorancia es un fascinante campo más allá del conocimiento. Versión en línea disponible en: https://elpais.com/cultura/2017/01/29/actualidad/1485709630_980139.html. Consultado el 31 de marzo de 2018.
  • Esfera pública, 2014. Disponible en: http://esferapublica.org/nfblog/el-valor-de-la-obra-de-arte/. Consultado el 1 de abril de 2018.
  • D. Nicole, 2018, La sangre de Stan Lee fue robada para fabricar costosos lapiceros. Versión en línea disponible en: http://www.americatv.com.pe/cinescape/entretenimiento/sangre-stan-lee-fue-robada-fabricar-costosos-lapiceros-marvel-noticia-84259. Consultado el 16 de abril de 2018.
  • Esfera pública, 2017, Luis Camnitzer, el arte como educación sigue siendo un fraude. Versión en línea disponible en: http://esferapublica.org/nfblog/luis-camnitzer-arte-profesion/. Consultado el 31 de marzo de 2018.
  • Martínez C., 2012, El Revertex de Amparo Grisales, ¿previene la vejez o no? Versión en línea disponible en: http://alo.co/salud-y-bienestar/amparo-grisalesy-su-revertex. Consultado el 16 de abril de 2018.