Es un viaje breve, apenas 15 minutos, pero rico en sustancia, aunque no será suficiente para paliar el ansia y los deseos por escuchar una obra de mayor amplitud.

La agrupación de Tijuana, anunciaba en 2017 que trabajarían en un nuevo disco cuyo titulo tentativo sería Biónico náutico, pero dos años después  la promesa aún no se ha materializado. En el caso de otro grupo, la tardanza movería a suspicacia, pero no en el caso de ellos porque cualquiera sabe que en la vida de Wito Lavolt y Roberto Castañeda la abundancia no es la norma, aunque sí las sorpresas y la calidad.

Ese vaticinado álbum probablemente está en camino, pero lo que ahora ha comenzado a circular es un EP titulado Magnetic reworks, (At-At Records/Suplex) sugerentes remezclas de artistas mexicanos —como ellos mismos lo informan en su bandcamp—.

En “Sleep”, Braulio Lam elige una vena post ambient y mediante el procesamiento de sonidos abre una puerta a una dimensión desconocida del sueño; con una atmósfera cargada de una fuerte resonancia, casi cavernosa, en medio de esa nebulosa,  afloran flashazos de conciencia, destellos de cotidianidad en forma de sonidos alquímicamente tratados. “La Torre y el Diablo” es como la contraparte,  pura lucidez y luminosidad, un ejercicio de funk, dub, ritmos urbanos, una lectura a cargo de Jack’s Son en donde también encontramos sampleos de soul digital.  Cierra el EP con “Irrompible”, donde Wito y Castañeda se reversionan a sí mismos pensando en la pista de baile. Aquí el inicio lo marca un efecto de sonar que busca algo para finalmente posicionarse en un punto que le permite oscilar de ciertas cadencias urbanas a resabios de un techno vintage, aunque una capa de scratches, la vuelve un poco deslavada para luego hacerse más patente (incluso melódica) en el último tercio.

Es un viaje breve, apenas 15 minutos, pero rico en sustancia, aunque no será suficiente para paliar el ansia y los deseos por escuchar una obra de mayor amplitud. Sirva apenas como un delicioso aperitivo o el entremérs que despertará el apetito.