"Todas las canciones que he compuesto, las bases son del rock, fundamentalmente la armonía. Me di cuenta que de cotorreo, como decíamos cuando estábamos jóvenes, que el rock de aquella época eran cumbias. Mi música es esa, es una cumbia, es un rock con melena rasurada".

Afortunadamente estamos viviendo un momento de la historia donde emergen festivales al por mayor: temáticos, clásicos, under, sicodélicos, acústicos, etc. Las posibilidades de escuchar a tantas bandas que andan pregonando sus creaciones se ha vuelto parte de nuestras rutinas, hasta programamos nuestros salarios para alcanzar a ir a la mayoría de estos eventos evangélico-musicales. Uno de los artistas que esta volviendo a dichos festivales, sin tomar en cuenta la cantidad de toquines que organiza por sí solo, es nada más y nada menos que el creador de la tecnocumbia, Su Majestad Casimiro Zamudio. Sí, el compositor de una de las rolas más bailadas y admiradas por la raza, “No bailes de caballito” o simplemente, “el baile del caballito”.

Es importante aclarar que soy fan de Mi Banda El Mexicano desde ancinita, desde morrito. Nunca imaginé que iban a ser parte de la referencia para que me clavara con la música electrónica. Con sintetizadores acoplados a la música de banda, letras para pasarla mamalen y una actitud de romper madres con la simpleza de gozar, Casimiro ha impuesto un antes y un después en lo que se refiere a la música de banda, herencia que adquirió por nacimiento, y la música en general en nuestro país, resto de Latinoamérica y los Estados Unidos. Hoy en día tomó su guitarra eléctrica para reencontrarse de manera más natural frente a las canciones que le cambiaron la vida. Vuelve porque tenía que hacerlo, porque la gente necesita más de esa tecnocumbia que nos hace mover las caderas.

Es cagado cómo la vida nos acomoda cual piezas de ajedrez y nos deja caer con arrogancia a donde deseamos estar. Tuve la oportunidad de telefonear al master Don Casimiro Zamudio y platicar con él sobre cuestiones generales de la música y la evolución de Mi Banda El Mexicano. ¡Pf! Lo sé. Más allá de la emoción de estar hablando por celular como si nos conociéramos de años, porque tiene la calidez humana que no tendría un “Majestad”, fue un aprendizaje de esos que ninguna beca del FONCA te daría. Esto es algo de lo que platiqué con su Majestad Casimiro Zamudio.

¿Cómo es que te das cuenta que tu música hace una gran diferencia respecto a lo que actualmente escuchamos en la música?

“Bueno, lo que pasa es que cuando surgió el efecto Banda El Mexicano en los noventas, surgimos como una agrupación de cuatro, pero a medida que fuimos avanzando se fue adquiriendo una personalidad que resultó más absorbente que las otras tres… entonces, La banda El Mexicano ya se hizo como Casimiro. Las ideas mías empezaron a funcionar, entonces empecé a tener problemas a la hora de tomar decisiones, fue lo que llevó a la banda a terminar el pico que habíamos tenido. Yo empecé un ciclo nuevo en el 2001, pero hasta el 2010 fue que incluí la guitarra eléctrica a la agrupación, esto le dio una proyección tremenda, gigantesca, jamás imaginada hasta por mí mismo, de que fuera a funcionar de esa manera”.

Mencionando que ya agregaste la guitarra eléctrica, obvio siendo parte fundamental para que haya sido aceptado más tu propuesta. ¿Qué tanta similitud existe entre el rock y la tecnocumbia que tú haces?, ¿siempre de base fue el rock o es solamente el complemento para poder seguir actualizándote?

“Todas las canciones que he compuesto, las bases son del rock, fundamentalmente la armonía. Me di cuenta que de cotorreo, como decíamos cuando estábamos jóvenes, que el rock de aquella época eran cumbias. Mi música es esa, es una cumbia, es un rock con melena rasurada”. (Risas).

El término tecnocumbia está asociado a Casimiro Zamudio, ¿te consideras un adelantado a tu época y todavía en estos tiempos?

“Yo acepto lo que diga la gente. Si la gente dice que fui un adelantado a mi época, me gusta como se oye, a lo mejor y sí. No es un adelantado de época, soy de todas las épocas, yo estoy tocando música desde los setentas, ochentas, noventas, todos los éxitos mundiales, estoy actualizado. Es más fácil decirles que, ¡sí! fui un adelantado, a decirles que no”.

Considerando que los jóvenes o milenials ahora son fans de tu música, ¿qué tanto absorbes de aprendizaje de ellos o es transitorio la moda de adaptar tu música en sus vidas?

“No es transitorio, te voy a decir por qué. Todos esos milenials se originaron de una década de los noventas en donde los papás los ponían, entre sus gracias, a bailar de caballito. Ya crecen y sí, los gustos por la música empiezan a variar, pero cuando llegan y le tocan el recuerdo, o sea, ven a un loco que escuchó en su niñez, pero con un toque de modernidad, extremadamente actual, se cagan en los calzones. Una cosa es escuchar un grupo de recuerdo, a ver un grupo que hace veinticinco años tuvo éxito y ahora en la actualidad sigue teniéndolo. Es un impacto verdadero, es como cuando un meteorito choca con la tierra”.

Parte de la actualidad es reinventarse, que en la música nos remite a las colaboraciones o featuring entre artistas; las que más me llaman la atención, a parte por tener simpatía por la electrónica, son las colaboraciones con gente como La Calor y BellaVista Noise System, ¿cuál es el motivo que te lleva a participar con este tipo de grupos?

“Porque me gusta lo que hacen, considero que lo que están haciendo está bien hecho, tienen talento, y… ahorita ya no estoy en edad para decir que no a cualquier cosa, bueno o malo o feo. Quien se me acerque, yo voy a hacer proyectos con ellos. Hay muchos pendientes, porque la obra es la que va a quedar cuando yo me muera. Que quede mi tesoro”.

El proyecto de Su Majestad Mi Banda El Mexicano de Casimiro Zamudio, al frente de ti ¿cuánto tiempo más vas a estar ahí, sabemos que a tu hijo, Alan, lo andas involucrando un poco más, pero cuánto tiempo más estarás al frente del proyecto?

“Mientras yo pueda, voy a poder verme ahí. Ya cuando llegue el momento de ceder el trono, por la edad o la salud, ya me la pasaré a pensar, hasta ahorita estoy bien. Yo le dije a mijo vente, inclúyete, involúcrate para que veas cómo se manejan las bandas, cómo me manejo yo, qué es lo que hago, qué es lo que gusta a la gente, para que cuando llegue usté, ya no le tengan qué contar, pero va bien. No tengo un tiempo determinado todavía”.

¿Proyectos próximos, disco nuevo para cuándo, qué otras fechas tienes?

“Están insistiendo mucho en un proyecto nuevo de esos que están usando mucho, que grabar con Mon Laferte, con Moderato, con x, y o z, o sea, ahorita me estoy poniendo yo los moños porque quiero ver de qué se trata y… supuestamente estamos en una negociación, quiero que la negociación me favorezca”.

La verdad fue un placer y un gusto poder hablar, muchas gracias por darnos el tiempo.

“Lo que se ofrezca, a la hora que quieras. Ya está mijo. Gracias”.

Cuelgo. Me recargo en el respaldo de la silla como obnubilado, acabo de hablar con Casimiro Zamudio. Suena “Ramito de Violetas” en mi mente. Tarareo. Es ridículo saberse sonrojado. Hay caminos en la vida que no tenemos pensado andar. Pero aquí estamos, motivándonos con personajes tan versátiles y duraderos como Su Majestad Casimiro Zamudio. Sí antes era fan, ahora soy mega fan. Por lo pronto yo seguiré bailando de caballito, aunque se enoje tu mamá.